Los vecinos de la Ciudad Vieja celebran su magosto a la antigua usanza en Azcárraga
A lo largo de la jornada no faltaron las calabazas, las castañas e incluso la queimada en la céntrica plaza

No empezaba de la mejor forma posible la jornada para los vecinos de la Ciudad Vieja. Y es que, la intensa lluvia que cayó sobre A Coruña desde la madrugada del viernes al sábado hasta el propio mediodía no aventuraba los mejores escenarios para un barrio dispuesto a celebrar su magosto popular, aunque eso conllevase usar el paraguas o la capucha. De esta forma, aunque desde la asociación habían avisado de que, en caso de lluvia, se aplazaría la festividad al próximo fin de semana, el presidente de la entidad vecinal, Leonardo Méndez, ya había fijado como “decisión irrevocable” la celebración de la tarde más mágica del otoño bajo el amparo de la plaza de Azcárraga. Y así fue.
La jornada empezó a las 17.00 horas, con los más pequeños como principales protagonistas con un taller de calabazas en el que los escolares demostraron sus mejores habilidades artísticas. Más tarde cayó la noche y tocaba ponerse el abrigo para participar, a partir de las 19.00 horas, en los juegos tradicionales de la celebración, antes de dar paso, por supuesto, a la ingesta del producto típico en esta época del año: las castañas asadas. Aunque eso sí, acompañadas de refrescos y vino para todos los asistentes presentes en la cita. Sin embargo, el menú se ampliaría con algún producto tradicional más de esta época “sorpresa” para los coruñeses presentes en Azcárraga.
Grandes colas
No obstante, hacerse con un cucurucho y una buena bebida para acompañar no fue tarea sencilla. Mientras los más previsores ya guardaban asiento en algunas de las grandes mesas de madera, a otros les tocó hacer cola. Y bastante larga. Aunque lo que es seguro es que mereció la pena. Por lo menos así lo considera el presidente vecinal, quien cifró en 1.400 las raciones de castañas vendidas antes de las 21.00 horas. “Esta es una fiesta consolidada que cada año trae a más familias. El día empezó con algo de lluvia, pero no teníamos duda de que luego el tiempo nos iba a acompañar”, comentó.
Ya estaban todos los ingredientes para la celebración de la tradición popular. O casi todos. Fue a partir de las 20.00 horas cuando comenzó la música, a cargo del grupo De Arraigo, antes de que a las 21.00 horas, tomase el relevo el conjunto Son D’Aquí, que puso ritmo y ambiente a la noche en la Ciudad Vieja.
No obstante, no sería hasta las 23.00 horas cuando la celebración popular llegase a su punto más álgido de la jornada. Y es que si por algo se caracteriza el magosto, aunque cada vez sea menos común, es por la celebración de un ritual en el que se crea un espectáculo visual de llamas sobre un recipiente que contiene una bebida tan mágica como ardiente: la queimada.
Leonardo Méndez cifra en 1.400 los cucuruchos de castañas que se despacharon en una hora y media
“Nosotros queríamos hacer un magosto tradicional total. La queimada es algo que no puede faltar en una festividad así”, expresó Méndez. ‘Cunca’ de barro en una mano y cucurucho de castañas en la otra, los vecinos de la Ciudad Vieja se conjuraron, como a la antigua usanza, y ahuyentaron los malos espíritus como mejor saben hacer.
Ya durante la jornada de mañana será el turno de una de las fiestas más aclamadas de Os Mallos, el Mallosto, que se celebrará desde las 11.00 horas en el mercado de A Sardiñeira y contará con puestos de tiendas locales, actividades infantiles y talleres para todas las edades. El evento, organizado por Distrito Mallos, reunirá a comerciantes, vecinos y visitantes en una jornada que busca “fomentar las tradiciones propias del otoño”.











