
La amenaza que supone la gripe aviar ha llevado al Gobierno a tomar la decisión de confinar las aves de corral que se crían al aire libre en toda España, una decisión que amplía la que había dictaminado a principios de semana la Xunta de obligar a encerrar los animales de las explotaciones avícolas de varias zonas de Galicia. Aunque A Coruña y su área metropolitana estaban fuera de estos entornos peligrosos en los que la Xunta imponía la medida, su expansión por parte del Ejecutivo estatal hace que finalmente la comarca coruñesa también tenga que encerrar a sus aves de corral.
¿Y cuántos animales están afectados por la medida en la zona? Aunque no existen datos muy recientes, los últimos que maneja el Instituto Galego de Estatística (IGE), del año 2020, apuntan a que en el área de A Coruña hay 280.470 aves de corral.
El censo agrario por explotaciones muestra que el municipio con mayor concentración de gallinas y derivados es Oza-Cesuras, que cuenta con casi la mitad de cabezas aviarias de la zona. Así, el IGE -que no cuenta con datos de Miño, Oleiros y Sada- señala que las explotaciones agrarias de Oza-Cesuras contaban en ese 2020 con 129.704 aves de corral, una cifra seguida por las 95.607 de Curtis y las 34.025 de Arteixo.
Mucho más lejos se encuentran el resto de municipios. En Aranga se registraban 8.117; en Coirós, 7.109; en Vilasantar, 4.069; en Abegondo, 659; en Cambre, 391; en Carral, 227; en Betanzos, 214; en Irixoa, 188; en Culleredo, 76; en Vilarmaior, 66, en Bergondo, 56; y en Paderne, 52. ¿Y en la ciudad de A Coruña? Literalmente, cero.
La medida de protección aplicada ante el avance de la enfermedad puede tener consecuencias graves en la rentabilidad de la cría de aves de corral, al perturbar el comercio dentro de la Unión y las exportaciones a terceros países, reconoce la Unión Europea (UE), que sin embargo ya se blinda ante la dolencia. España y Portugal desde este jueves, Bélgica y Países Bajos hace semanas: el peligro de contagio ha obligado a confinar las aves de corral al aire libre para impedir su contacto con animales silvestres contagiados y evitar pérdidas millonarias, especialmente en la ganadería avícola de puesta.
Esta misma semana la Consellería do Medio Rural desvelaba que en la ciudad de A Coruña se había encontrado un ave contagiada por la influenza aviar de alta patogeneidad. En concreto, se trata de una gaviota patiamarilla que fue trasladada al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Oleiros, que se encargó de eliminar el cadáver según la normativa. Se trataba del décimo caso en aves silvestres confirmado en Galicia en 2025. Ninguno todavía en aves de corral.
Sin embargo, estas últimas han sido las afectadas por la decisión estatal, que prohíbe su cría al aire libre, así como la conjunta de patos y gansos con otras aves de corral. Tampoco se permite dar agua a estos animales a través de depósitos a los que puedan acceder aves silvestres, unas infraestructuras que deben estar protegidas. Las medidas de bioseguridad incluyen la prohibición de este tipo de animales en mercados o certámenes ganaderos y exhibiciones.
























