El Ayuntamiento de A Coruña estudiará incrementar los contenedores en A Sardiñeira tras las quejas vecinales
Los residentes en la remodelada avenida advierten de las “dificultades” por el traslado de los recipientes de basura

Si algo seguro ha opacado el brillo y la pulcritud de la recién remodelada avenida de A Sardiñeira en las últimas semanas ha sido, sin duda, las bolsas de basura sobre las nuevas aceras. No obstante, esta iniciativa de los residentes en la zona no se debe a una disconformidad por la implementación del quinto contenedor. Ni siquiera nada parecido. Y es que, tras sufrir los efectos de cómo el nuevo carril bici y la supresión de uno de los dos sentidos en el tránsito de coches ha afectado a negocios, un nuevo aspecto de esta reurbanización ha estado en el orden del día del vecindario coruñés: la supresión de los contenedores. O más bien, su traslado.
Según denuncian los vecinos de A Sardiñeira, la reorganización de la avenida incluyó la incorporación de un carril bici, y con él, “la desaparición” de estos grandes recipientes de basura. “Viniendo de la ronda de Outeiro hacia el edificio Aliko había unos 15 contenedores de basura. Ahora, ni siquiera llegan a cinco en toda la avenida, y, además, están ubicados en las dos esquinas (edificio Aliko y Correos)”, expone José Roble, presidente de la asociación vecinal independiente Os Mallos-Vioño.
Por esta razón, muchos de los residentes en la zona optaron por depositar las bolsas de basura en las aceras como señal de protesta por la “reducción de contenedores”. Tras la visita de la alcaldesa el pasado martes a la zona para comprobar de primera mano el resultado de la reurbanización, el Ayuntamiento se comprometió a estudiar la posibilidad de incluir nuevos contenedores al otro lado de la calle, lo que permitirá a los vecinos con residencia en el centro de la avenida, tirar la basura sin tener que asumir desplazamientos de largas distancias.
Complicaciones
No obstante, cabe destacar que según apuntan fuentes municipales, el número de contenedores no ha variado, lo único que se hizo fue sustituir los anteriores por el gris, recientemente instalado en la ciudad. De esta forma, en las zonas en las que había dos amarillos, uno de ellos se cambió por el llamado quinto contenedor. Algo que niegan los vecinos, acusando que estos se retiraron en el momento en el que se realizaron las obras de reurbanización de la avenida y se trasladaron a las calles paralelas.
“Nosotros en la avenida tenemos a personas mayores y gente muy dependiente. Les cuesta mucho trabajo y supone una gran complicación para ellos, sobre todo, en días de lluvia”, incide Ángel Gómez, del supermercado SPAR, quien también cree que “no había necesidad de llevarlos a las esquinas cuando podían ser soterrados en las nuevas aceras pegadas a la futura estación intermodal”.
Algo que podría cambiar en los próximos meses y hacer realidad la propuesta de unos vecinos que no parecen estar demasiado contentos con el resultado de una avenida en la que el Gobierno municipal invirtió 1,6 millones de euros –cofinanciados con fondos Next Generation– para remodelar el barrio, su movilidad y ampliar los espacios peatonales.























