Los mariscadores vuelven a la ría de O Burgo tras cuatro años
Los primeros en llegar han sido los de a flote, pero los de a pie esperan salvar la campaña de Navidad comenzando en diciembre

Estos días, la ría de O Burgo frente a As Xubias parece llena de actividad y no es para menos: los mariscadores de a flote vuelven a faenar en sus aguas tras cinco años de parón. El patrón mayor de la cofradía de mariscadores, Javier Mariñas, confiesa sentirse satisfecho: “No hay mucha, pero como han pasado cinco años, el tamaño es grande”. El mes que viene, esperan que sus compañeros de a pie se unen a ellos y empiecen a explotar los bancos corriente arriba tras cuatro años. Es decir, que en las mesas coruñesas volverá a haber almejas recolectadas en O Burgo para Navidad.
Mariñas cruza los dedos después de cinco años de aguardar esta ocasión. Conviene hacer notar que los mariscadores de a flote habían dejado de acudir a la ría de O Burgo cuando estalló la pandemia y después, sus compañeros de a pie dejaron de faenar en noviembre de 2021 por las obras de dragado que comenzaron en febrero de 2022. Para estos últimos es importante volver a trabajar porque llevan desde abril sin recibir indemnizaciones, tras agotarse las ayudas anteriores y el Gobierno autonómico y el central no se pusieran de acuerdo sobre quién debía seguir abonándolas.
Desde entonces, realizaron una campaña de movilizaciones primero en el puente de A Pasaxe y después frente a las sede de la Delegación del gobierno y la Consellería del Mar, sin resultado. El dragado fue la mayor obra de descontaminación de la historia de España. A finales de abril se dieron por finalizados los trabajos después de más de un año en el que las máquinas retiraron miles de toneladas de lodo tóxico y se reformó el paseo fluvial. Sin embargo, la cofradía reportó perjuicios por la obra, que ha afectado a 20 de los 23 bancos de marisqueo a pie, lo que supone un peligro para el sustento de las 70 familias que dependen de esta actividad.
Daños en los bancos
Según los mariscadores, se llegó a afectar a los bancos que no tenían que haberse removido, y se acumularon piedras provocando cambios en las corrientes, así que, hasta que se pongan a faenar, no sabrán exactamente su estado del marisco que se sembró el año pasado, después de que concluyeran las obras. “Hai zonas no límite –opina Mariñas– pero vale para facer unha campaña boa”. Ahora que ya no hay contaminación de lodos tóxicos, es posible recoger las almejas y venderlas solo con pasarlas por la depuradora. Los de a flote tienen un punto de control en Oza, donde se garantiza que los ejemplares cumplan la talla reglamentaria, y falta por establecer otro punto para los mariscadores de a pie.
Pero el marisco fluctúa, se desplaza, y los propios interesados habían criticado la forma en la que se había hecho la siembre, con menos ejemplares que los prometidos en un principio. De hecho, se presentó en abril una denuncia ante al Comisión Europea, acompañado de un informe avalado por la Xunta, en la que se señalaba que se habían dragado el 40% de los bancos marisqueros, denuncia que se presentó a través del grupo del PP en el Parlamento europeo y cuya resolución se espera que sea inminente.
Es decir, que los mariscadores no las tienen todas consigo. Pero la ría de O Burgo se reabre después de cuatro años, y se acerca la campaña de Navidad. “Quero ser optimista”, concluye el patrón mayor.





















