La ciencia en femenino: “Voy a disfrutar por mi abuela; ella no tuvo la misma suerte que yo”
Juana Morales, alumna de Biología, y Amalia Jácome, profesora e investigadora en la UDC, analizan cómo el género no es un condicionante para llevar a cabo una vocación

A lo largo de la historia, la aportación de las mujeres en la ciencia y la tecnología ha sido clave para el progreso de estas disciplinas. No obstante, más allá de las pocas científicas que han sido galardonadas con premios Nobel o que se han incluido en libros de texto, como Marie Curie, entre otras, existen miles de ellas que han caído en el olvido. Y es que, a día de hoy, las carreras científicas siguen estando protagonizadas por los hombres y, aunque cada vez menos, la brecha de género continúa presente en aulas, universidades e instituciones.
En plena Semana de la Ciencia, Juana Morales, alumna de segundo curso de Biología en la UDC, y Amalia Jácome, profesora e investigadora también en la urbe herculina, analizan esta perspectiva y destacan la importancia de alejarse de estereotipos y prejuicios a la hora de llevar a cabo una vocación científica, por muy numérica que esta sea.
En el caso de la alumna de segundo de Biología, su pasión por esta rama de la ciencia le viene desde pequeña. Aunque asegura que eso no le viene de su familia. Por lo menos no en cuanto a profesiones. “Cuando tenía seis años fuimos a un parque y pude nadar con delfines. A partir de ese momento me despertó una gran pasión por la biología marina”, explica la estudiante.
Normalización
Para Morales su género no fue nunca un condicionante para estudiar lo que realmente quería, aunque sí era consciente, ya desde el instituto, de la gran diferenciación en cuanto a la repartición de hombres y mujeres que había en comparación con otras áreas: “En Bachillerato tecnológico éramos solo dos chicas de treinta”, apunta.
La falta de referencias femeninas en el sector la suplió con las familiares. “Mi abuela siempre quiso estudiar Medicina pero, debido a que se quedó embarazada muy pronto y a que los tiempos eran diferentes, no pudo. Voy a disfrutar por mi abuela; ella no tuvo la misma suerte que yo”, sentencia la alumna del grado de Biología de la UDC, quien a su vez cree que “no hace falta relegarnos a ser maestras o enfermeras, la mujer puede llegar a donde quiera y todas las carreras pueden ser para todo”.
“No tiene que resultar llamativo ver a mujeres haciendo ciencia. Eso tiene que estar totalmente normalizado”
Para Amalia Jácome, la vida sin matemáticas no tendría sentido. “Desde que tengo uso de razón siempre me encantaron las matemáticas y la docencia. Me encantaba dar clase a mis compañeras”, dice. Graduada en Matemáticas con especialidad en Estadística, entró en la universidad herculina hace ya un cuarto de siglo. Tiempo de sobra para comprobar, de primera mano, cómo los hombres siguen siendo mayoría en las carreras de ciencias.
Aunque, por lo menos para ella, no fue así siempre. “Cuando yo hice la carrera de Matemáticas, más de la mitad de la clase éramos mujeres. No obstante, la proporción de mujeres ha bajado drásticamente”, comenta Jácome, quien a la vez considera que la salida laboral es una de las grandes culpables de que esto ocurra. “Ahora hay cada vez menos salida docente y más hacia la empresa privada”, incide la investigadora.
Por ello, resalta la importancia de divulgar el talento femenino pero, sobre todo, de normalizar. “No tiene que ser llamativo encontrar a mujeres haciendo ciencia. Eso tiene que estar totalmente normalizado”, sentencia Amalia Jácome.























