El carril bici que desespera a un barrio de A Coruña: "Están legislando para un porcentaje mínimo de la población"
Los comerciantes, descontentos con el resultado final de la avenida, auguran que será aún peor con la intermodal

Si hay una obra que durante los últimos años ha despertado el interés de la población coruñesa es, sin duda, la futura estación intermodal de A Coruña. No obstante, para muchos se está haciendo demasiada larga la espera. Es el caso de los vecinos del barrio de A Sardiñeira, que junto a los de la avenida del Ferrocarril, han sido los más afectados por las obras de la infraestructura que cambiará la movilidad de la urbe herculina.
En concreto los de la avenida de A Sardiñeira, que desde los últimos 16 meses –y hasta el pasado mes de octubre–, han sufrido las consecuencias de una obra de urbanización y humanización que ha dejado dos aspectos importantes: un nuevo carril bici y la supresión de uno de los dos carriles de la zona, lo que deja a la avenida con sentido único en dirección a la ronda de Outeiro. Algo que ha agotado la paciencia de vecinos y comerciantes del barrio herculino.
Desde la asociación vecinal de Os Mallos-Vioño explican que instaron al Ayuntamiento a cambiar el carril bici de acera, “en el lado de la avenida en el que no hay edificios”, ya que, de esta forma, no perjudicaría de forma directa la entrada y salida tanto de peatones como de coches en garajes. No obstante, desde el Gobierno local explicaron que de esta forma, supone menos riesgo para el usuario del carril habilitado para bicicletas y patinetes eléctricos.
En el caso de los negocios de la avenida, la desesperación por el resultado de las obras es todavía peor. “Al suprimir un carril y habilitar el de bicis, no tenemos dónde parar para descargar. Nos pusieron un carga y descarga, pero apenas nos resuelve. Al final no nos queda otro remedio que dejarlo en el carril bici, con lo que eso supone”, comenta Ángel Gómez, uno de los comerciantes que eligieron la avenida como una opción de obtener beneficios una vez esté operativa la intermodal, pero que presagia que el caos todavía será peor cuando entre en funcionamiento.
Supresión de contenedores
Con esto, durante la pasada semana se ha sumado a este problema uno si cabe todavía mayor. Y es que, la ampliación de las aceras y la implementación del carril bici provocó la desaparición de “al menos 15 contenedores” en la avenida, para trasladar, algunos de ellos, a las calles paralelas, según apuntan desde la asociación vecinal. No obstante, desde el Ayuntamiento inciden en que el número de contenedores no disminuyó tras la reurbanización de la avenida.
“En el barrio viven personas mayores y gente muy dependiente. Les cuesta mucho trabajo, y lo que antes podían hacer en la puerta de su casa, ahora tienen que trasladarse 100 o 200 metros. Están legislando para un porcentaje mínimo de la población”, sentencia Gómez.























