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A Coruña

El antiguo mercado que dejaría paso al luminoso San Agustín

En la zona que dejaron los agustinos tras la desamortización había unos puestos donde se vendía, sobre todo, pescado. Así se aprecia en un cuadro de Sotomayor y en una foto de Sophie Petersen

Doda Vázquez
10/11/2025 00:05
'Mercado del pescado', de Sotomayor
'Mercado del pescado', de Sotomayor
Fundación Barrié
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Escondido entre otros edificios, el mercado de San Agustín sorprende, sobre todo, en la majestuosidad de su interior, convertido en una especie de catedral moderna en la que llenar la cesta de la compra. Pero no siempre fue así. El edificio, obra de dos profesionales que serían arquitectos municipales, Antonio Tenreiro y Santiago Rey Pedreira, consigue que olvidemos lo que había en ese solar antes de que se construyera una de las joyas arquitectónicas de A Coruña.

En ese mismo espacio había otro mercado, también llamado de San Agustín, pero que era muy diferente a la construcción amplia y luminosa que podemos ver hoy en día.

Hay pocas referencias de cómo eran aquellos puestos y una de ellas se puede ver en la exposición que dedica la Fundación Barrié al pintor Fernando Álvarez de Sotomayor. En el cuadro, que lleva por título ‘El mercado del pescado’, se ve a un grupo de mujeres examinando merluzas, sepias, rape o cabracho, entre otros, en una de las pocas obras que se incluyen en la muestra y que tienen como escenario A Coruña.

Realismo

“Ahí se ve un realismo mayor que en sus primeras obras, aunque, en general, suelen estar ambientadas en la Galicia rural”, ya que “le interesan más las pequeñas poblaciones o el campo que las ciudades”, asegura sobre esta pieza el comisario de la exposición, Javier Barón, jefe de la colección de pintura del siglo XIX del Museo del Prado.

En la pintura de Sotomayor, datada a principios de los años treinta, se aprecia un mercado con techos bajos, oscuro, y con una zona abierta a lo que entonces era la plaza de los Huevos y hoy sería la plaza del Humor. El aspecto del viejo mercado también se puede ver, aunque en este caso desde el exterior, en una foto que una turista danesa tomó en su paso por A Coruña.

Foto de Sophie Petersen de 1924
Foto de Sophie Petersen de 1924
Museo Nacional de Dinamarca

Viaje por España y Portugal

La imagen, que lleva por título ‘Vida callejera en La Coruña. Julio 1924’, muestra a varios lugareños –entre otros un niño que mira a la fotógrafa con bastante curiosidad– y, al fondo, la estructura del mercado, bastante abierto y con los puestos protegidos bajo un gran tejado. Al fondo, se aprecia en la imagen un grupo de casas de la zona y, como elemento más reconocible, el cimborrio de la iglesia de San Nicolás, que ahora está oculto por los edificios.

La fotografía, que estaría tomada desde la zona en donde ahora hay unas escaleras mecánicas, se encuentra en un álbum creado por Sophie Petersen titulado ‘España. Portugal’, en el que recoge instantáneas de sus viajes por la Península Ibérica, desde Sevilla hasta San Sebastián o Toledo pasando también por la capital coruñesa.

El Ayuntamiento intentó en repetidas ocasiones reformar el recinto hasta que, en los años treinta, triunfa la propuesta de Rey Pedreira y Tenreiro

La colección forma parte del archivo de la Real Sociedad Geográfica Danesa y se ha expuesto en el Museo Nacional de Dinamarca, que permite acceder a estos archivos y consultarlos a través de su página web. Ahí fue donde la encontró Marisa Rey, aficionada a investigar contenidos coruñeses en páginas web extranjeras. 

Tres proyectos

El mal estado del viejo mercado de San Agustín era una queja constante tanto de los placeros, que pedían incluso casetas donde dejar las cosas para que no se las robasen, como de quienes acudían a comprar a los puestos. El Ayuntamiento intentó, en repetidas ocasiones, reformar el mercado de San Agustín. Para ello, presentó varios proyectos –solo entre 1898 y 1911 ya redactó tres propuestas diferentes– para adecentar los puestos que ya había en la zona después de que quedara vacía tras la desamortización que se produjo en el siglo XIX. Ahí había un convento de agustinos, de ahí el nombre que quedaría posteriormente a la zona. Ninguno de los proyectos que intentó el Gobierno municipal se llevaron a cabo debido a su elevado coste y a un problema añadido: el aislamiento de la zona.

A diferencia de lo que pasa hoy, el lugar estaba cerrado a la calle San Andrés y no se abrirá hasta los años veinte y ahí es cuando empieza a fraguarse el nuevo mercado.

El proyecto que finalmente saldría adelante es el de Santiago Rey Pedreira y Antonio Tenreiro, a principios de los años treinta, en una época en la que ambos serán arquitectos municipales. Su trabajo en San Agustín logrará uno de los edificios más singulares y característicos de la ciudad.

Tal y como recoge la ‘Guía de Arquitectura’ de Esteban Fernández Cobián, la propuesta de ambos para este espacio incluye planta baja y una tribuna superior, con cuatro escaleras en las esquinas del edificio.

Aunque, sin duda, lo más característico del inmueble es la nave rectangular de 24,5 metros de ancho cubierta por una lámina de hormigón armado de sección parabólica. La obra de Tenreiro y Rey Pedreira, catalogada por la Fundación Docomomo Ibérico, está inspirada en otros mercados similares de la época, como pueden ser el de Leipzig o el de Reims.

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