Mabel del Pozo | “La primera vez que escuché a María Callas, con 11 años, lloré”
La actriz interpreta la faceta humana de la soprano de origen griego en dos funciones, este viernes y sábado, en el Rosalía

Este viernes y sábado (20.30), el teatro Rosalía acoge a la figura de María Callas con ‘Sfogato’, como parte del Ciclo Principal. Mabel del Pozo es la encargada de ponerse en la piel de la Callas humana, que se contrapone con la figura de ‘La Divina’, una oportunidad que se empezó a cocinar hace cuatro años en el madrileño Garaje Lola de la mano de Alberto Frías y que se ha convertido “en uno de los proyectos más hermosos que he hecho”.
Sin quitarle la sorpresa al público, ¿qué se van a encontrar?
(Ríe). Van a poder ver una obra de teatro que homenajea a la gran María Callas, pero no sólo a ‘La Divina’, también a la humana. Creo que la magia de ‘Sfogato’ reside en que despoja a María Callas del mito, del imaginario colectivo, y le devuelve su humanidad. Es como si el espectador pudiese adentrarse en aquel apartamento parisino y observarla de cerca, conocerla. Es una obra tejida entre mujeres que se escuchan en el escenario, que se entregan y que se muestran con mucha ternura y valentía a la vez. María no está a solas frente al abismo, nosotras en escena la acompañamos, en sus luces y en sus sombras.
En esa dualidad también son dos actrices, una pone la voz hablada y otra la cantada.
Exacto, también se van a encontrar eso, a María Callas la humana frente a María Callas ‘La Divina’. El mito se refleja en la soprano, que interpreta las arias más populares de ‘La Divina’. Es como una simbiosis entre la humana y ‘La Divina’, cuyas existencias no hubieran sido posibles la una sin la otra. María misma lo decía en entrevistas, decía que había dos dentro de ella, una era María y otra era Callas, no existían la una sin la otra. “Si escucháis mi música con muchísimo detenimiento podéis conocer mi esencia”, decía ella.
La magia de 'Sfogato' reside en que despoja a María Callas del mito, del imaginario colectivo, y le devuelve su humanidad"
A nivel personal, ¿cómo descubre a María Callas?
Ay... cómo la descubro yo... La primera vez que la escucho tengo 11 años, estoy trabajando con la compañía La Garnacha y en un ensayo, Vicente Cuadrado, el director, nos pone un aria, ‘Un bel di veldremo’, de ‘Madame Butterfly’, interpretada por ella. Fíjate, siendo tan pequeña, me emocioné y me puse a llorar. En ese momento no tenía la capacidad para poner nombre a eso. Creo que hubo un reconocimiento. No sé si yo reconocí a María Callas o María Callas me reconoció a mí (sonríe), porque ahora tengo la misma duda. Pero algo muy simbiótico me pasó y a día de hoy me sigue pasando.
Ponerse en su piel debe de ser un proceso complicado, o por lo menos largo.
Absolutamente, requiere de un profundo trabajo. Primero, por la exigencia del personaje. Segundo, por el texto maravilloso de Pedro Víllora, muy exigente a nivel actoral. Me ha requerido despojarme de mis propias ideas para adentrarme en lo que propone el proyecto. Me he dejado influenciar mucho como actriz por lo que me pasa cuando la escucho. He tenido que fundir mi experiencia con la suya.





















