Claudia Pradas, psicóloga: “El niño que perpetra el acoso escolar no es malo”
La psicóloga asegura que “no hay prevención” frente al bullying en los centros educativos y recuerda que el suicidio es la causa de muerte más elevada en jóvenes

Hace unas semanas que un caso de acoso escolar con el peor de los desenlaces conmocionó al país. La psicóloga coruñesa Claudia Pradas recuerda que, por desgracia, estas historias son “más comunes de lo que parece”. Con motivo del Día Internacional contra la Violencia y el Acoso Escolar, que se celebra cada primer jueves de noviembre, apunta que el suicidio es la causa de muerte más elevada en jóvenes.
¿Falta prevención?
No hay prevención. Hay protocolos muy generalizados, pero no hay una sensibilización a la población. Se barre debajo de la alfombra, sobre todo en institutos. De hecho, hace poco Google quitó las reseñas de las víctimas de bullying que hablaban mal del instituto. Yo también sufrí acoso escolar, empecé a investigar y vi que lo habían quitado.
¿Por qué?
El acoso escolar se invisibiliza y se asocia a un fracaso. A mira qué mal lo he hecho en el instituto. También se estigmatiza, como que es cosa de niños. Sí, es cosa de niños, pero es el síntoma de una sociedad que ataca a la minoría.
Cuando se habla de acoso, se viene a la mente el típico caso muy evidente. ¿Hay más acoso en otras acciones que no se ven tanto?
Hay microacciones que fomentan el acoso escolar. Ya desde pequeñas cosas como marginar a la persona en clase, hacerle sentir solo. También lo es compartir información del acosado, por ejemplo, si un niño sube una foto a Instagram, que uno lo pase a otro, que hagan burlas… No tiene que haber un golpe. De hecho, los golpes digitales, los emocionales, tienen un impacto muy grande en la juventud y el ciberacoso no va solamente en insultos. Está en pequeños comentarios, en mensajes, en vejaciones, en dejar de seguir, que esto pasa muchísimo.
Eso habrá padres que no lo entiendan.
Esto ya es brecha generacional. Yo no nací con un teléfono bajo la mano, pero cuando trato con adolescentes le dan una importancia muy grande. Las redes sociales para nosotros son un concepto más abstracto, pero para estas personas que han nacido con ellas es mucho más tangible el dolor. A un padre que no esté muy conectado con las nuevas generaciones es muy fácil que se le pase.
“La brecha generacional hace que a un padre que no esté muy conectado se le puedan pasar señales del ciberacoso”
¿A qué señales hay que estar atentos?
Hay una línea entre respetar la privacidad del adolescente, pero también ofrecerle un lugar seguro para que él pueda expresarse. ¿Cuáles son los síntomas? Pues un síntoma propio de un problema de salud mental, una sintomatología ansiosa, o al revés, depresiva, pocas ganas de hacer algo, pocas energías, aislamiento... Ahí es cuando podemos ver que a esa persona le está pasando algo. Pero no te lo va a decir directamente. Es muy importante que en casa se fomente la comunicación segura. Súper importante.
¿Qué marcas les acompañan de por vida?
El bullying está tipificado como trauma complejo. Trauma complejo es una experiencia traumática que dura mucho tiempo, que no es que tenga un inicio y un final concreto, y que cambia tu autopercepción y la percepción que tienes del mundo. No determina tu vida, pero sí que puede llegar a condicionar. Autoestima baja, inseguridad, miedos en las relaciones interpersonales...
¿Cada vez hay más pensamientos suicidas o conductas autolíticas en jóvenes?
El suicidio sigue siendo la causa de muerte más elevada en jóvenes. Los jóvenes están sufriendo mucho y están encontrando en las ideas autolíticas un refugio. Cuando hablo del suicidio con pacientes que presentan esta sintomatología, yo les hablo del botón rojo. Es decir, si sientes que no tienes control sobre el sufrimiento y sobre tu vida, puedes controlar estar o no estar en ella. El suicidio es una respuesta perenne a un malestar momentáneo. Por eso hay que prevenirlo.
¿De qué forma?
De nada sirve que actuemos ante un caso de bullying si no sensibilizamos a la población. A los padres, a los profesionales, a los institutos... Y hay que crear también herramientas de sensibilización empática hacia el perpetrador del bullying. No es un niño malo, es un niño que está ejerciendo acoso. Hay que intervenir ahí también. Que la punta del iceberg no nos haga olvidarnos de lo que hay debajo.














