La noche más difícil para ser portero de discoteca en A Coruña
Los locales doblan su inversión en seguridad para ser estrictos en el cumplimiento de protocolos

La noche de Halloween, o el tridente de eventos que se han programado en la mayoría de los establecimientos, hace que los empresarios se froten las manos. Sin embargo, muchos han tenido que rascarse también en bolsillo para duplicar su inversión en seguridad. No se trata de que 'los malos' elijan la víspera de difuntos para hacer de las suyos, sino que el mero proceso de hacer cumplir las reglas en el acceso se antoja muchas veces más complicado y genera situaciones de cierto nerviosismo.
Uno de los hosteleros que más entradas ha vendido de cara a las tres jornadas, y que prefiere mantenerse en el anonimato, explica: “La gente se mimetiza con ese tipo de ambiente y va pintada y con máscaras. Por desgracia, estás más inseguro solo con esa situación, por o que duplicamos los controles con los DNI y mimamos un poco más el proceso de entrada. Es cierto que se aumentan los tiempos de espera, pero es un control que ha de ser riguroso”.
Por su parte, Higinio Martínez, con tres décadas de experiencia a sus espaldas en las puertas d ellos principales locales, define de la siguiente forma lo que se ha encontrado a lo largo de los años: “Son noches un poco raras, sobre todo porque hay que saber quién es en la noche que todo el mundo intenta esconderse. Pedir el DNI, ver la cara, el cómo viene el cliente... te hace quedar de malo”. Además, recuerda otro aspecto que puede acabar por convertirse, literalmente, en un arma de doble filo: “Los accesorios son otro aspecto añadido que hay que vigilar, porque un bate de béisbol de mentira no deja de ser un bate, o un tridente un arma peligrosa”.













