Las estatuas que cobran vida en A Coruña
La compañía Noite Bohemia ofreció esta mañana en Méndez Núñez la obra ‘Pedras vivas’, un viaje a los años 20

El teatro, la historia y la literatura se unieron en los jardines de Méndez Núñez para vivir un acontecimiento mágico. Y es que, el lugar que rinde homenaje a grandes ilustres que de una forma u otra contribuyeron a la cultura gallega fue el escenario perfecto para que más de medio centenar de personas viviesen su particular viaje en el tiempo. Aunque eso sí, de una forma un tanto especial. Y es que, con motivo del Día de las Bibliotecas, la Asociación Cultural Alexandre Bóveda y la compañía teatral coruñesa Noite Bohemia han decidido dar un paso más en la puesta en valor de la cultura gallega: dar vida a las estatuas de los literatos homenajeados en los Jardines.
“Non queríamos facer un roteiro clásico. Queríamos achegar a cultura ao pobo e dar un paso máis: que foran eles os que contaran a súa historia”, comentó Javier Fernández Mariño, director de la compañía Noite Bohemia. La cita comenzó a las 12.30 horas, cuando unas sesenta personas se dieron cita delante del Mirador de la Atalaya para realizar un paseo dramatizado comandado por un vendedor de periódicos de época donde la literatura cobra protagonismo y las pìedras hablan.
Que hable la cultura
Y de qué forma. “Galicia ten pensamento e ten alma. Cando pasedes por Méndez Núñez non miren as flores, deixen que a cultura os fale. Hoxe non reparto xornais, hoxe relato verdades”, explicó el vendedor. El primero en hablar fue Castelao, preocupado por el estado de su estatua pero orgulloso de que “cada vez máis xente fale galego sen vergonza”. Y, sobe todo, agradecido con la ciudad: “Crunia foi para min moito máis que unha cidade”, comentó Castelao.
Otra de las estatuas que cobraron vida entre las flores de los Jardines es la de Emilia Pardo Bazán, una mujer que defendió la cultura hasta el último de sus días. “Escribín artigos que incomodaban, contei verdades que facían heridas e defendín o galego a e a nosa cultura”, apuntó. También tuvo su espacio otra de las mujeres más célebres de los Jardines: Concepción Arenal, quien luchó por un mundo más justo para las mujeres, y hasta contó cuando se tuvo que disfrazar de hombre para poder estudiar la carrera de Derecho.
También hubo tiempo para el hombre que escribió la historia de Galicia. Un célebre literato que mientras presidía la Real Academia Galega veía como dos nuevas entidades germinaban en la ciudad coruñesa. Una acabaría por dominar la cerveza en Galicia y otra por encomendarse al mundo del fútbol.
En cuanto a Murguía, él mismo contó como no sería el mismo sin su mujer, Rosalía de Castro, que, aunque no tiene su estatua en Méndez Núñez, no podía quedar fuera de la función. “A Coruña foi para min moito máis cunha cidade. Aquí publiquei os primeiros versos cando noutros lugares non me abrían as portas”, sentenció la literata nacida den Padrón, antes de entonar “Adiós ríos, adiós fontes” junto a su coro.










