Algunas terrazas de A Coruña ven peligrar su futuro con la nueva normativa: "Hay millones en inversiones en juego"
Los empresarios que se encuentran en zonas ZAS afirman: “A muchos nos va nuestra casa en ello”. Temen la posibilidad de tener que cerrar a las once de la noche

Más allá de las asociaciones que los representan, los hosteleros que cada día se mueven en las denominadas zonas ZAS elevan el tono dramático y apocalíptico en el caso de que la propuesta del borrador de la nueva normativa de terrazas vaya adelante. Muchos de ellos se mueven entre la hostelería tradicional y el ocio nocturno, y entienden que cerrar su espacio exterior a las 23.00 durante siete meses al año sería, potencialmente, un golpe demasiado duro para su contabilidad y una forma de ahuyentar a la clientela. Son cinco áreas estratégicas que en 2009 fueron calificados de “acústicamente saturados” por el Gobierno de Javier Losada, y en muchos de ellos han visto desaparecer, poco a poco, la vida nocturna.
Sobre la mesa técnica que debe elegir el nuevo marco normativo para el ocio nocturno está la posibilidad de revisar, eliminar o modificar la aplicación de las zonas ZAS. Los que defienden las dos primeras opciones ponen como paradigma el Orzán, donde esa legislación ha terminado por llevarse por delante buena parte de la oferta de ocio. La que queda intenta sobrevivir, en gran medida, gracias a la reinvención con un modelo que mezcla tardeo y restauración. Y para ello son fundamentales las terrazas. “No se dan cuenta de que hay millones de euros en inversiones que están en juego, y que si nos aplican ese cierre acabarían con el 80 por ciento de la facturación del local”, denuncia un empresario que prefiere mantenerse en el anonimato. “Este año me han subido un 145 por ciento los impuestos de terrazas y, directamente, con ese horario no podríamos dar cenas; a muchos nos va nuestra casa en ello. Yo la perdería”, añade.
Matogrande y Ciudad Vieja
Hablar de terrazas en Matogrande es para muchos es hacerlo del Yates's, uno de los locales más longevos y en cuyo espacio exterior es más difícil encontrar acomodo. “Si cerramos a las once de la noche perderíamos muchísima clientela. Si los horarios actuales ya son duros, imagínate así, porque cuando recoges en hora los clientes se mosquean”, dice Pablo Suárez, propietario. “Nosotros trabajamos la tarde noche, y poder tener una terraza a las 10.00 de la mañana no nos aporta nada”, recuerda.
La sensación es muy semejante en la Ciudad Vieja, donde Mónica Suárez lleva más de tres décadas al frente de El Rincón del Pirata. Las tasas de terrazas le han hecho retirar su oferta para consumir en el exterior, y cree que el borrador de la nueva normativa es una invitación al cierre. “Que no nos dejen abrir, directamente”, sentencia. “Tenemos una reclamación pendiente, porque me están cobrando más metros de los que tengo para plantar la terraza”, prosigue. Por otra parte, recuerda que en A Coruña todavía hay muchos trabajadores de última hora: “Sólo hay que pensar a qué hora sale la gente que trabaja en grandes superficies. Si quieren cenar en una terraza, directamente no llegan. No es lógico que una ciudad de servicios ahogue a los servicios”.

Orillamar y Juan Flórez
La calle Orillamar es otro ejemplo de cómo se ha ido perdiendo uno de los espacios preferidos por los 'alternativos'. Iván Guntín, propietario de La Pelirroja Merche y O Patachim, matiza que el borrador les incluye dentro de un 'veto' que, sin embargo, no tendría aplicación práctica: “Que la zona de Orillamar sea zona ZAS no tiene sentido alguno, es algo que habría que revisar. Deben pensar que la gente sólo viene a A Coruña a ver la Torre de Hércules y comer marisco. Como usuario, lo veo una molestia y un problema grande. La gente a las once de la noche está casi saliendo de trabajar y quiere cenar o tomarse una copa”.
En la misma línea, y con un tono conciliador, uno de los hosteleros más reconocibles de Juan Flórez, Charly Estévez de Penique Bar, pide 'cabeza' en el momento de legislar. “Hay que llegar a un consenso con los vecinos y, aunque al final lo que molesta es la gente fuera, las once de la noche es un horario muy temprano. La gente siempre sale a fumar y tienes que estar encima para que no saquen el vaso. No hay que olvidarse que nosotros, por ejemplo, somos una cervecería y abrimos a las siete de la la tarde”, asevera. “Lo que no podemos es responsabilizarnos nosotros de toda la clientela. Que multen a la gente, no a los locales. Me paso todo el día diciendo que no se puede salir con las consumiciones fuera, pero a la gente se le va la cabeza”, finaliza. Todo eso contrasta con lo que el BNG consideró, el pasado martes, “máis que racional”.















