Roban las bajantes de la iglesia de Santiago por tercera vez en el último año
El párroco denunció los hechos ante la Policía, que vigilará estos días los puntos de venta de cobre

Por tercera vez en el último año, un ladrón o ladrones todavía sin identificar ha robado una bajante de la céntrica iglesia de Santiago. En concreto, se trata de un trozo del tubo de la que está pegada a un lateral de la iglesia, en el lado que da a la calle de Santiago. De ello se lamenta su párroco, Ricardo Vázquez, quien apenas lleva un mes en su cargo pero ya fue advertido por anteriores responsables del templo de la problemática, y que ha denunciado los hechos ante la Policía.
Según explica, se dieron cuenta de la fechoría este martes por la tarde, cuando una asistente parroquial vio cuando caminaba hacía la iglesia sobre las 18.30 horas que, en plena tromba de agua, caía mucha agua y faltaba un tubo de la bajante. Por tanto, tienen dudas de en qué momento exacto se produjo el robo. En la iglesia, además, ya falta otra bajante que fue sustraída hace unos meses. "Es la tercera que nos roban en menos de un año", explica el párroco: "Es de cobre, que es un material valioso, y entonces claro...".
Vázquez comenta que ya ha acudido a la Policía, que le comentó que "está controlando los lugares posibles de venta" para ver si la encuentran. "Patrimonio y la Xunta nos piden que sea de cobre porque es un edificio histórico, así que lo que estamos viendo es que hay que recubrirlo con algún tipo de protección metálica fuerte, forjados como los que se ponen en las casas, para que no sea tan fácil arrancar el tubo", añade.
A mayores, Vázquez señala que es una iglesia muy céntrica y, por tanto, cree que si pueden revisar las cámaras del entorno podrán visualizar el tubo, que es grande, de más de tres metros. "También me estoy planteando a ver si es posible legalmente colocar una cámara en el exterior para reforzar la seguridad", expresa.
Si bien es la primera vez que sucede algo por el estilo en el mes que lleva en su cargo, el párroco relata que el cura que se hacía antes cargo del templo le advirtió: "Este último año hubo dos robos de la misma bajante. Se llevaron una, la sustituyeron, y se la volvieron a llevar". En esta ocasión, se trata de una segunda bajante que han robado de la iglesia. "Tenemos que buscar unos medios, con protecciones o lo que sea, incluso como si son ornamentales, para que la bajante esté más segura y no se la puedan llevar con facilidad", concluye.












