Lleno absoluto en la primera cena posconcierto con la OSG en el Palacio de la Ópera
Medio centenar de personas disfrutaron de la experiencia, que trata de que los aficionados a la música puedan participar en un encuentro más intimista con los miembros de la orquesta

Dicen que la música es alimento para el alma. Pero, si además de escuchar instrumentos de cuerda, sobre el mantel está dispuesta una magnífica cena, el cuerpo también obtiene su recompensa.
La Orquesta Sinfónica de Galicia (OSG) inauguró anoche en el Palacio de la Ópera una temporada cargada de novedades, desde los musicales que prepara para la programación didáctica, pasando por la gira en el Reino Unido hasta llegar a los conciertos solidarios en diferentes instituciones benéficas. Entre todas esas innovaciones previstas para este año se encuentran las cenas posconcierto, que ofrecen a los melómanos la posibilidad de compartir mesa y mantel con algunos de los componentes de la orquesta según termina el concierto. Ayer se celebró el primero de estos encuentros, con los cincuenta puestos disponibles ocupados.
Programa ruso
La noche comenzó con el estreno de la temporada, un aperitivo que podría definirse como ensaladilla rusa, ya que estaba compuesto por obras de Chaikovski, Rimski-Korsakov y Prokofiev (aunque este último era ucraniano). A la batuta, el director de la Sinfónica, Roberto González-Monjas, y el pianista Andrey Gugnin, que sustituyó a Alexandre Kantorow, que no pudo acudir por motivos de salud.
Ambos, director y pianista, estuvieron en la cena que se celebró al acabar el concierto, una experiencia pionera que, ya en su primera cita, resulta un éxito. En las mesas, habituales de la orquesta como el exalcalde Paco Vázquez y su mujer, María del Carmen de la Iglesia; Antonio Fontenla o Javier Ozores, así como el concejal de Cultura, Gonzalo Castro.
El menú era especial, como requería la ocasión. De entrante, los asistentes pudieron degustar una crema otoñal bicolor con crujiente de jamón y parmesano y, como plato principal, un lomo de merluza con cama de panadera y coulis de piquillo confitado. Para terminar, algo dulce, tarta casera de queso con coulis de frambuesa. El otro menú, el musical, lo servía un quinteto formado por músicos de la OSG: Ray Arteaga y Alison Dalglish, violas; Andrea Fernández, chelo, y Diana Poghosyan y Adrián Linares, como violines. Juntos interpretaron una pieza que se escuchó anoche por tercera vez en A Coruña. Es una obra de 1780, recuperada hace poco y compuesta por José Palomino de la Quintana, un autor español afincado en Lisboa.
Para Adrián Linares, uno de los violines de este quinteto, es una gran experiencia poder hablar con la gente después del concierto. “El público es nuestra razón de ser –afirma– y más en una ciudad que quiere tanto a su orquesta como esta”.
El director de la OSG, Roberto González-Monjas, es de la misma opinión sobre la cena posconcierto. “En otros países se hace mucho y es algo estupendo”, explica.
El gerente de la orquesta, Juan Antonio Cuéllar, agradeció en su discurso la acogida de Juana Abellaneda, responsable del Palacio de la Ópera y de la iniciativa, como anfitriona de la orquesta: “Es un privilegio estar aquí y es un privilegio la música y compartir estos espacios y vivir algo tan especial”.
La segunda cena posconcierto tendrá lugar el 31 de octubre, con el director y el coro de la orquesta. Las reservas se pueden hacer a través de palacio.opera@grupocomar.com o llamando al 981 14 04 04











