
A priori parece difícil encontrar similitudes entre el Palacio de la Ópera y 'Regreso al Futuro'. No resultó tan complicado para los asistentes al concierto de Coque Malla en el edificio de la glorieta de América. El artista madrileño, que a finales de los 80 y principios de los 90 fue una de las piezas importantes del grupo de rock español Los Ronaldos, aterrizó ayer en A Coruña con la idea de encabezar todo un viaje por la nostalgia de aquella época. Y no defraudó.
El cantante deleitó con una veintena de canciones en el último concierto completo de su gira 40 aniversario. Y, como si de una verdadera historia se tratase, decidió comenzar por el principio. Antes de presentarse ante el público coruñés, recordó los conciertos 'por las noches' en las salas de conciertos de todo el país. No sin antes destacar que 'solo queda música', una de las piezas más personales de su álbum '¿Revolución?'.
Precisamente de ese mismo álbum es 'Extraterrestre', que resonó con una fuerza que llevó al público del Palacio a un estado de euforia colectiva. Tras varios de sus temas más reconocidos en su carrera en solitario -y sin haber llegado a la hora de concierto-, tomó aire, miró hacia al frente y, como si de una revelación se tratase, entonó el famoso 'No puedo vivir sin ti'. A partir de ahí, no hubo manera de que el público dejase de cantar. Ni siquiera cuando la música ya no estaba sonando.
Un repaso por su carrera
En ese preciso instante Coque Malla se dio cuenta que tenía que regalarle al público herculino más odas a la música de Los Ronaldos, uno de los grupos de rock más famosos del país y, seguramente culpables de que muchos estuviesen ayer presentes. 'Adiós Papá', 'Guárdalo' y 'Sabor Salado' fueron algunos de ellos. Tampoco faltó su colaboración con Los Rodríguez con el tema 'Mucho mejor', de su álbum 'Palabras más, palabras menos', que este 2025 cumple treinta años de su lanzamiento.
Ya iba siendo hora de despedirse y el público lo sabía. Pero Coque Malla es uno de esos melancólicos que no conciben contar una historia si esta no tiene un final feliz. Él sabía que estaba en Galicia y, de esta forma, pensó: ¿Qué mejor forma de cerrar un concierto que con una colaboración con un artista gallego? Y así fue. 'Me dejó marchar' retumbó en el Palacio como broche final a las casi dos horas de concierto que el artista madrileño ofreció en A Coruña.










