M.Mink, la artista que recupera las exposiciones en los escaparates de A Coruña
Marta Soto es diseñadora gráfica y este viernes presentó 'La piel que vuelve a ser mía/El reflejo sin disfraz'

Marta Soto Cortés, conocida también como M.Mink, es una diseñadora cordobesa de 37 años que llegó a A Coruña hace varios años para unirse a Inditex. El escaparate de Bendita Flor, ubicado en la calle San Agustín en el local donde antaño triunfó Modas Berta, captó su atención, pues conserva la estética de los locales antiguos: grande y espacioso, y dividido en dos espacios acristalados a cada lado de la puerta. Con esta muestra se recupera además una antiquísima tradición cultural coruñesa, una que data del siglo XIX: la exposición de obras de arte en los escaparates de las comercios. De hecho, Picasso realizó su primera muestra individual en 1895 en el escaparate de una mueblería de la calle Real.
Este viernes, Marta Soto presentó en el escaparate su exposición 'La piel que vuelve a ser mía/El reflejo sin disfraz', una muestra que gira entorno a volver a florecer, a abrazarse a una misma y al empoderamiento femenino.
Cuéntenos cómo está dividida esta exposición
'La piel que vuelve a ser mía' hace referencia al manifiesto que hay a la entrada de Bendita Flor y alude, sobre todo, a la parte de cerámica que hay en el escaparate de la izquierda. Esta sería la primera parte. Es una oda a la mujer, como un altar. Son piezas de cerámica y escultura que hablan de la piel, que es el órgano más grande, a nivel comunicativo. También habla de la transformación, de cómo la piel refleja nuestro estado de ánimo, el regresar a ella después de muchos procesos, como en mi caso la maternidad.
Por otro lado está 'El reflejo sin disfraz', que narra cómo los diferentes procesos vitales, las conexiones o los momentos duros nos hacen vernos frente a un espejo que no siempre nos devuelve una imagen amable. Digamos que todo gira en torno regresar a uno mismo y qué supone mirarse con grietas, con luces y sombra y abrazar la imagen más íntegra del yo.
Por último, la tercera parte es la más positiva, con colores suaves, cálidos. Son cuadros con cuerpos desnudos, que se sienten cómodos y felices. Algunos están danzando entre casas o en paisajes idílicos. Representan el florecer en armonía con el entorno.
Las flores son un elemento que se repite en sus obras, ¿por qué?
Yo he pasado por por un estado depresivo en el que me imaginaba la mente como un jardín, donde, una parte de él, cuando estás en este estado, observa más que ninguna. Yo me lo imagino como si fuesen un montón de rosales muertos, como si uno se parase a observar esos rosales y no pudiese salir de este lugar. Hay muchas camelias como elemento alegórico en la exposición porque para mí lo bonito sería poder plantar camelias, que florecen hasta en las estaciones más difíciles, y encontrar siempre el hueco fértil donde puedan germinar.
¿En qué se inspira a la hora de crear sus obras?
Soy diseñadora pero, antes de la pandemia, llevaba mucho tiempo sin pintar. Al encerrarnos empecé a mezclar colores y a hacer paletas de color, que es lo que más me mueve, es mi fuerte. Me salía pintar pájaros todo el rato, pensando en la libertad, en lo poco que nos dábamos cuenta de lo bonito que era ser libre. Empecé con cosas muy básicas, muy sencillas: paletas de color, elementos alegóricos, que luego he ido incorporando como a veces la concha para hablar del empoderamiento femenino. Dibujaba zapatos, dibujaba botas porque, como estábamos todo el día descalzos, pensaba "¿y ahora qué hacemos con las botas?". Entonces hacía botas con flores, como si fueran jarrones...
¿Cuál es su proceso creativo?
En la escultura es bastante automático, trabajo desde el automatismo pero, en el caso de la pintura, sí que es cierto que siempre parto de una paleta de color que, en ese momento, la tengo muy interiorizada con respecto al estado de ánimo y a lo que quiero reflejar. Los elementos alegóricos que aparecen en el cuadro sí que tienen que ver con lo que quiero expresar en ese momento, ya sean los pájaros, los cisnes, las espinas... En general parto de una paleta de color.
¿Por qué una exposición en Bendita Flor?
Me enamoré de ese escaparate hace unos años, cuando pusieron unas flores de papel gigante y pensé: "Sería increíble poder montar algo aquí". Fue el año pasado, cuando montaron una pequeña exposición, que pasé por allí y dije "tengo que escribirle", porque me parece un lugar alucinante. Además, las flores son algo con lo que me siento muy identificada. Me encanta el trabajo de las dueñas y considero que se crea un buen diálogo entre la floristería y mi obra. Me parece un sitio alucinante, aparte de que pasa mucha gente por allí.












