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A Coruña

Lo que el jardín de San Carlos ocultaba bajo tierra: 836 restos arqueológicos

Los trece sondeos hallan cerámicas, monedas, huesos y material de construcción de la época romana

Jardín de San Carlos
Jardín de San Carlos
Patricia G. Fraga
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El último olmedal de Europa, el jardín de San Carlos, fue objeto de una profunda reforma durante casi dos años. A día de hoy ya se puede visitar y comprobar de primera mano el resultado, con olmos resistentes a la grafiosis. Pero bajo tierra se escondía todo un tesoro oculto tras la muralla que defendió María Pita.

Trece ejemplares enfermos tuvieron que ser talados en octubre de 2023, pero los ocho nuevos olmos, procedentes de un vivero especializado en Van der Berk, en los Países Bajos, se suman a otros seis árboles resistentes. Durante los trabajos de renovación del jardín se llevaron a cabo sondeos arqueológicos para conocer en profundidad el patrimonio histórico y tenerlo en cuenta de cara a la nueva plantación de los olmos, con el fin de que sus raíces no dañasen dicho patrimonio.

Y los hallazgos son sorprendentes: en los trece sondeos se recuperaron un total de 836 piezas de naturaleza y cronologías diversas, de las cuales 697 se corresponden con fragmentos cerámicos, 61 metales, 4 líticos, 51 óseos (en este apartado se incluyen también los dientes de fauna) y 11 vidrios.

El registro del material recuperado en la intervención del jardín presenta una cronología que abarca desde la época romana a la contemporánea. La mayor proporción de material pertenece a esta última época y la moderna.

La cerámica, con 697 piezas, concentra la mayor parte de los hallazgos. Y son de diferentes tipologías. El conjunto material más significativo en cantidad, en relación con el resto de los soportes materiales, se caracteriza por la heterogeneidad, tanto de tipos como de cronologías. El análisis permite identificar diferentes tipos de producciones atendiendo a sus características, tanto formales como compositivas.

Cerámica de tradición indígena

Se localizaron tres fragmentos de diversos recipientes de almacenaje de posible filiación indígena y características morfotécnicas prerromanas.

Cerámica campaniense

Hay cuatro fragmentos de este tipo de cerámica. Cronológicamente está enmarcada entre las producciones áticas y la terra sigillata, desde finales del siglo V a.C. hasta mediados del I a.C. Se origina en la Península Itálica y se expande por el Mediterráneo durante el proceso de romanización de los territorios ocupados por los romanos.

La sistematización de la cerámica se debe, fundamentalmente, a los estudios realizados por N. Lamboglia y a las investigaciones posteriores de J. P. Morel. En Galicia son piezas muy escasas y que aparecen en grandes enclaves costeros o portuarios. Elviña y A Coruña son, de forma conjunta, el lugar de Galicia donde se recuperaron más fragmentos, lo que señala la relevancia de este área como enclave comercial en la costa atlántica.

Cerámica de Aveiro

En los sondeos se registró un fragmento atribuido a la producción cerámica de Aveiro, también denominada cerámica roja de Aveiro, que recibe el nombre de la ría de Aveiro, realizada entorno a los siglos XV-XVIII. Se trata de un tipo de cerámica común caracterizada por la presencia de una tonalidad naranja, así como por su uso para almacenaje.

Cerámica común moderna

El conjunto cerámico recuperado durante la intervención (dos fragmentos) es del siglo XVI-XVIII y se caracteriza por la presencia de pastas depuradas. Se documentaron fragmentos en los que se evidencia tratamiento externo afinado junto con un revestimiento de engobe rojizo aplicado por ambas caras.

Cerámica esmaltada moderna

Tres fragmentos de esta cerámica que recibe su nombre de la aplicación de esmalte por ambas caras del recipiente. Las piezas del conjunto presentan abundantes imperfecciones y abultamientos derivados de la aplicación irregular del esmalte.

Cerámica vidriada moderna

La cerámica vidriada del conjunto presenta características que la encuadran en la producción cerámica de la época moderna: pasta de textura compacta, desgrasantes de calcita y cerámica, depuradas, etc. No se han podido hacer más precisiones porque están fragmentadas. Destaca el hallazgo del pico de una botella.

Anforetas de Indias

Bajo tierra se registraron 63 piezas atribuidas a producción de anforetas de Indias. Estos recipientes se encuentran, generalmente, en contextos modernos de la franja litoral peninsular. Su uso está ligado al transporte y contención de líquidos en el contexto de la colonización de América en el siglo XVI-XIX.

Porcelana

La producción de porcelana suma un fragmento que presenta su color blanco característico. Es una pieza de gran calidad, ya que cuenta con una textura muy fina y sin poros.

Común contemporánea

La producción de cerámica común contemporánea configura el grueso del material recuperado. Se trata de una serie de recipientes fabricados mediante procesos mecánicos, en torno al siglo XIX. Son loza, a veces confundida con porcelana, pero en este caso se emplea arena en lugar de sílice, caolín y calcio, generando diversos tipos de loza. Las decoraciones son variadas, aunque los fragmentos presentan motivos pintados, tanto geométricos como figurativos.

Otras producciones

Se mencionan piezas halladas como un gres, Mayólica Montelupo, cerámica medieval, un posible azabache y material constructivo de la época romana, (dos tégulas). También conchas de una ostra y siete vidrios.

Material lítico

El material lítico encontrado en los trabajos de excavación es de cuatro fragmentos, dos de ellos cuarcita y un sílex. No es posible concretar su cronología.

Material metálico

El conjunto de material asciende a 61 piezas de diferentes cronologías y tipologías. La mayor parte son monedas (5), botones (3), escoras (8), clavos (24), anzuelo (1), herradura (1) y 29 indeterminados. De las cinco monedas solo se pudo dar cronología clara a una de ellas. En el resto, por el óxido, no fue posible aportar más datos. La que sí se pudo datar con claridad es un florín neerlandés de 1755, mientras que las otras cuatro son maravedís resellados de 1659.

Material óseo

El material óseo recuperado destaca por pertenecer a animales. Son huesos largos con marcas evidentes de descarne. También se recuperaron dientes de ovicápridos y bóvidos, así como un botón en hueso y matrices para la fabricación de los mismos.

Conclusiones

La ocupación se dilata, tal y como evidencian las monedas, metales y la gran cantidad de cerámica de cronología variada. El material cerámico, además, consiste en su totalidad en cerámica común destinada a almacenamiento, preparación y consumo de alimentos. Las producciones son de olería regional y tradicional, aunque el hallazgo de fragmentos de producción cerámica alóctona indica el uso de cerámica de lujo.

Finalmente, el estudio de los materiales recuperados en la intervención arqueológica son coherentes con el uso y amortización del espacio urbano en el que existe un intenso grado de ocupación. 

Fragmentos hallados en San Carlos
Fragmentos hallados en San Carlos
AEC
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