El Ideal Gallego Digital
  Viernes, 14 de Noviembre de 2008
   

El “monstruo de Amstetten”, acusado por el asesinato de uno de sus hijos-nietos

EUROPA PRESS > VIENA
Imagen del sótano en el que permanecieron encerrados
El austríaco Josef Fritzl, conocido como el “monstruo de Amstetten” por haber encerrado y violado durante 24 años a su hija Elisabeth, fue acusado formalmente del asesinato de uno de sus hijos-nietos que murió poco después de nacer, y que quemó en un horno, por no facilitarle ayuda médica.

Según explicaron ayer los fiscales del caso, Fritzl, de 73 años, también ha sido acusado de cargos como violación, esclavitud e incesto, entre otros. De ser hallado culpable, el hombre podría ser condenado a más de 20 años de prisión o incluso a cadena perpetua si es considerado culpable de la muerte del bebé.

Fritzl, que tiene dos semanas para presentar la apelación por el cargo de asesinato, encerró a su hija Elisabeth en 1984, cuando ésta tenía 18 años, en un sótano de la casa familiar en la localidad austríaca de Amstetten. Durante los 24 años que duró el cautiverio, Elisabeth tuvo siete hijos fruto de la relación incestuosa.

En 1996, Elisabeth dio a luz gemelos, pero uno de ellos enfermó a los pocos días de nacer y falleció. Fritzl quemó el cadáver del bebé en un horno, según informaron los investigadores del caso el pasado abril, poco después del arresto del “monstruo de Amstetten”.

Fritzl “está acusado del asesinato de este recién nacido porque, a pesar de conocer el peligro que corría su vida, decidió no intervenir de forma deliberada”, explicó la fiscalía de la localidad de Saint Poelten en un comunicado, informan los medios locales. Este técnico electricista jubilado dijo a la Policía en abril que el bebé nació muerto y que después incineró su cuerpo. Según la legislación austríaca, el hecho de no facilitar atención médica a un recién nacido está considerado como asesinato.

En lo que respecta a los otros cargos que pesan contra el austríaco, la fiscalía señala que Fritzl “sometió a Elisabeth a condiciones de esclavitud, la encerró en el sótano y la hizo totalmente dependiente de él, obligándola a actos sexuales y tratándola como si fuese su propiedad privada”.

Los fiscales también afirman que el “monstruo de Amstetten” había amenazado a Elisabeth con matarla a ella y a sus hijos-nietos liberando gas en el sótano o con un artefacto explosivo si intentaban escapar.

Perfectamente lúcido > El mes pasado, un informe psiquiátrico definió a Fritzl como una persona perfectamente lúcida para enfrentarse a un juicio con jurado, que se espera que comience a principios del año que viene.

Josef Fritzl permanece en prisión preventiva desde que el caso salió a la luz el pasado abril, cuando su hija Kerstin, que también nació en el sótano fruto de la relación incestuosa con Elisabeth, tuvo que ser hospitalizada.

Kerstin Fritzl, de 19 años, había entrado en coma debido a un fallo múltiple de varios órganos vitales. En las pruebas que se le realizaron en el hospital, los médicos llegaron a la conclusión de que sus dolencias estaban relacionadas con el incesto, por lo que avisaron a la Policía. La joven recobró la conciencia un mes y medio después.

Kerstin y otros dos de sus hermanos nunca habían salido del sótano, donde vivían con su madre. Los otros tres hijos que tuvo Fritzl con Elisabeth fueron adoptados por él y su mujer, Rosemarie, quien ha declarado que no sabía.

El “monstruo de Amstetten” contó a su familia “oficial” y a los servicios sociales que Elisabeth se había metido en una secta y que dejó a tres de sus hijos en la puerta de casa porque no podía hacerse cargo de ellos. Lo que todavía no se sabe es cuál era el criterio de Fritzl para elegir entre unos hijos y otros.








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