El Ideal Gallego Digital
  Viernes, 14 de Noviembre de 2008

Un hombre abre fuego contra los clientes de un bar del Agra cuando perseguía a su pareja

A. BARBADILLO > A CORUÑA
El detenido admitió los hechos ante el juez, pero negó que intentase herir a nadie QUINTANA
El juzgado coruñés especializado en delitos contra la mujer se vio ayer colapsado por dos agresiones graves, la que el lunes costó la vida a una mujer brasileña en un área de descanso de la autopista AP-9, a la altura del municipio pontevedrés de Vilaboa, y la que, pocas horas después, pudo saldarse con todavía más víctimas mortales. Cerca de las dos de la tarde, la familia de la fallecida, que comparecía ante el juez para tramitar la repatriación a Portugal, se cruzaba con el hombre detenido la madrugada del martes por protagonizar un tiroteo en un bar del Agra del Orzán, tras perseguir hasta el establecimiento a su compañera sentimental, que había huido del domicilio tras una discusión de pareja.

Una disputa de pareja parece estar detrás del tiroteo que se registró en la madrugada del martes en la calle de Pascual Veiga, donde la Policía Nacional acabó por detener a un treintañero, después de que éste descargase el cargador de su nueve milímetros hacia el interior del bar donde estaba refugiada su compañera sentimental.

Ayer, el juez especializado en violencia contra la mujer decretó el ingreso en prisión del detenido, que ha sido imputado por siete delitos de intento de homicidio, tras admitir éste su implicación en el incidente, en el que únicamente su pareja resultó herida leve en un hombro, tras recibir el impacto de una esquirla durante el tiroteo.

Como declaró ayer el hombre, al que asiste el letrado Diego Reboredo del despacho de José Ramón Sierra, los disparos fueron la culminación de su búsqueda de su novia, que el hombre había iniciado aquella mañana, después de que ella abandonase la vivienda que comparten en Arteixo. Su intención, aseguró al juez, no era otra que la de hablar con la mujer para hacerla volver. A ese fin pasó varias horas del lunes siguiendo sus pasos, hasta que la encontró, poco después de las dos de la madrugada, en el interior del bar “O Tapeo”, de la calle de Pascual Veiga, en el Agra del Orzán.

Se apostó en la puerta, y tras pedirle a gritos que saliera y recibir su negativa de boca del dueño del establecimiento, sacó su pistola y disparó contra el recinto hasta vaciar el cargador, sin acertar a ninguna de las personas que aún permanecían en el interior, pese a que el negocio ya había echado el cierre. Después, olvidando que llevaba en el bolsillo otro cargador lleno, tiró la pistola y arremetió a golpes contra la verja de entrada hasta la llegada de las patrullas policiales.

“Fuera de sí” > Según la versión aportada a la Policía por varios testigos, y ratificada por el propio detenido en su declaración judicial, en el momento de abrir fuego contra los clientes del bar, el pistolero se encontraba “fuera de sí”. De hecho, tras su detención, le fueron requisados cinco gramos de cocaína que llevaba encima y, según admitió ayer, ya había consumido casi otro tanto en las horas previas al suceso, e ingerido grandes cantidades de alcohol.

Con todo, el hombre mantiene que en ningún momento intentó herir a nadie, y que sólo había llevado la pistola “para persuadir” a su novia de que volviese con él, o para evitar que alguien interfiriese en sus planes; a ese respecto indicó al juez que tuvo a tiro a varios clientes, pero que no apuntó contra ninguno de ellos. Los presentes, por su parte, han declarado que el atacante amenazó de muerte a los clientes que se encontraban en el interior del bar.

Además de la pistola que la Policía Nacional recuperó del escenario del tiroteo, el detenido era propietario de otras tres armas de fuego, que fueron intervenidas por las autoridades durante el registro de su domicilio, que se llevó a cabo con su autorización. Una de las pistolas que aparecieron el la vivienda estaba cargada, otra era un arma de balines y la tercera era una detonadora.

En los próximos días, el sospechoso será sometido a un examen forense, para contrastar su posible intoxicación por drogas y alcohol, y para determinar el estado psíquico en que se encontraba en el momento de perpetrar el ataque que ya ha confesado.








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