• Viernes, 24 de Noviembre de 2017

¡Que vienen, que vienen!

Ya se ha escrito y dicho muchas cosas, todas ellas muy bonitas y merecidas

Ya se ha escrito y dicho muchas cosas, todas ellas muy bonitas y merecidas, sobre el triunfo del Deportivo ante el Barcelona en Riazor la pasada jornada en un día aciago para los azulgrana e inmensamente dulce para los chicos que ahora prepara Pepe Mel, el hombre milagro, campechano, majo y sencillo que dirige a la plantilla blanquiazul tras la marcha de Gaizka Garitano en aquella tarde triste de Butarque ante el Leganés.
Sin duda, Pepe Mel ha luchado contra los elementos porque no siempre este tipo de situaciones que en algunos casos resultan caóticas, acaban dando los frutos que se esperan. Pero el técnico madrileño, que el pasado 28 de febrero cumplió 54 años, ha sabido dar con la pócima adecuada y los resultados y el cambio de actitud e incluso de mentalidad de los jugadores, parecen decirlo todo. El Deportivo ha cambiado para bien, pero ojo, que tampoco nadie le ha regalado nada. Ahí están los números y el salto en la clasificación que lo corroboran. Desde su debut frente al Atlético el pasado 25 de febrero con 1-1 en el marcador final llegaron una serie de resultados donde siempre se ha sumado. Hubo milagro en Gijón (0-1). Se sumó un punto ante el Betis (1-1) en el partido que se había aplazado en la jornada 21 y lo grande, lo espectacular, se derrotó a todo un Barça en Riazor 2-1 después de casi nueve años esperando esta proeza. Todos los que acudíamos al Estadio el pasado 12 de marzo íbamos con la mosca tras la oreja. Nos temíamos una derrota. La asumíamos. Tampoco pensábamos en la de campaña pasada donde el Barça nos machacó literalmente con aquel 0-8 brutal. El club catalán venía de hacer una enorme machada en la Champions ante el PSG y las dudas sobre la respuesta del Dépor ante el todo poderoso Barça eran manifiestas en muchos foros blanquiazules. Se había cambiado y se podía dar la batalla. Y se consiguió después de 90 minutos en los que el efecto Mel supo maniatar a un rival que nunca dio la impresión de esforzarse para llevarse el partido. Y al final, gozada local y un futuro plácido por delante que debe refrendarse este próximo domingo ante el Celta. Espero y deseo que los aguafiestas y violentos de siempre nos dejen vivir en paz un derbi que tiene todos los ingredientes para disfrutar de una tarde fútbol apasionante. A pesar de lo que pronostica el alcalde vigués Abel Caballero quien, como vidente al más puro estilo de la Bruja Lola, no tiene precio.