• Viernes, 24 de Noviembre de 2017

Ya tocaba

Ya transcurrieron cuatro días y sigo frotándome los ojos para recordar si lo sucedido

Ya transcurrieron cuatro días y sigo frotándome los ojos para recordar si lo sucedido el lunes en Riazor frente a la Real fue una fábula o si, por el contrario, el Deportivo ha encontrado el camino del triunfo con una actuación colosal que muy pocos recordábamos ya.
Es como una historia de amor con un final feliz después de varias etapas con un fútbol donde abundaron los picos y los valles. Ya tocaba. Es cierto que comenzábamos a estar cansados de victorias morales y acorralados en una situación que duraba más que la serie “Cuéntame”. Y la afición así lo entiende. Tras esa jornada ante una Real decepcionante, parece que los deportivistas ya ven el futuro con otra perspectiva. A la salida del estadio, el optimismo era generalizado. Incluso con frases retadoras hacia el Real Madrid, rival de los coruñeses mañana en el Bernabeu: “Tiembla, Madrid” alardeaban algunos. Sus caras lo decían todo. Igual que los jugadores, que no cesaban de saludar a sus seguidores agradeciendo su apoyo desde el primer minuto. Esa imagen me trajo a la memoria una frase que se le adjudica al que fuera delantero del Deportivo, Veloso: “El fútbol es de los aficionados, que son los que entienden y los que sufren”. Qué sabio era el santiagués.
Sin embargo, no me gustaría que se comenzasen a lanzar las campanas al vuelo. Se ha dado un paso muy importante dentro de una situación que sigue siendo preocupante. No hay que olvidar que, a pesar del 5-1 (no se ganaba desde el 1 de octubre), seguimos estando en off. Que de una semana para otra las variantes pueden ser positivas, pero también terriblemente negativas. No debemos olvidarlo.
La alegría del triunfo ante la Real puede ser el inicio de la recuperación que tanto anhelamos, pero, insisto, no hay que alardear en exceso. Tengamos paciencia. Disfrutemos del momento. Por ejemplo, de lo que vivimos el lunes. De los goles de un espléndido Andone. De un generoso y brillante Emre Çolak. De un espectacular Babel. De un sorprendente Carles Gil. De un sublime Juanfran. Y, lógicamente, de un genial Deportivo que nos volvió a emocionar. La ilusión sigue estando ahí. Hay que sostenerla porque frente al equipo guipuzcoano se demostró que hay chispa. Que hay fútbol. Que hay gol. Que hay dinamita. Y hay que aprovecharla. Mañana en Madrid, donde hay mucho que ganar y poco que perder, la podemos liar. ¿Por qué no?