• Miércoles, 22 de Noviembre de 2017

Desde Riazor a la locura en Can Barça

Cuando me dispongo a escribir esta comentario me entran las dudas

Cuando me dispongo a escribir esta comentario me entran las dudas sobre si centrarme en el empate del Deportivo ante el Betis o dedicar íntegramente esta columna a la locura vivida en la noche de Champions en el Camp Nou donde un Barça sobrado de ambición y poderío (y con errores arbitrales determinantes) consiguió una remontada histórica (el 12-1 a Malta fue otra gesta muy significativa) ante el PSG francés superando el 4-0 de la ida conseguido en París por el equipo que dirige el guipuzcoano Unai Emery, el gran culpable de este ridículo mostrado en Barcelona con su esquema ultradefensivo. Debería irse.
Todavía frotándome los ojos por si lo visto en el Camp Nou fuese un sueño del que todavía muchos no nos hemos recuperado e incluso dudando si dar crédito a lo sucedido, la tarde del pasado miércoles resultó muy intensa con un Deportivo-Betis que prometía lo suyo y que al final se saldó con empate a un gol que visto lo visto se puede dar por bueno.
Habíamos visto el Dépor de Pepe Mel ante el Atlético donde se habló más del tremendo susto de Fernando Torres que del partido y que nos dejó a todos helados en Riazor. También lo vimos en Gijón donde, por fin, sonó la flauta y se consiguió el primer triunfo a domicilio del club deportivista en esta Liga gracias al gol de Pedro Mosquera, que tiene su valor en oro en una competición que, aunque soy de los convencidos que se ha mejorado, todavía quedan muchas batallas pendientes antes de que esta guerra futbolística ponga el punto y final allá por los últimos días del mes de mayo cuando nos visite la UD Las Palmas.
El Dépor de Pepe Mel me ha gustado más frente al Atlético que ante el Sporting y Betis. Con los mismos hombres, con el esquema habitual pero con diferente actitud. Una actitud que ante los verdes “color caca” de Víctor Sánchez del Amo se demostró que estamos en el buen camino. Pero pensar que a partir de ahora ya todo será color de rosa sería una equivocación tremebunda. Sporting y Granada (los andaluces tienen que pasar todavía por Riazor) siguen marcando los límites del descenso.
Los coruñeses, si mantienen esta filosofía positiva de ir partido a partido que les ha inculcado el “efecto Pepe Mel”, deben seguir mejorando. Y Riazor debe ser el mejor antídoto para conseguirlo. A pesar de que el domingo llega el increíble Barça y una semana después el europeo Celta gracias al piscinazo de Guidetti en Ucrania.