• Viernes, 24 de Noviembre de 2017

HASTA EL RABO TODO ES TORO

Todavía me dura la alegría por lo vivido el pasado domingo en Riazor donde el Deportivo igualó un partido que desde el gol de Aduriz en el minuto 62 pocos creíamos ya en un resultado positivo. Pero el equipo demostró, una vez más, que hasta el rabo todo es toro. Tampoco voy a echar las campanas al vuelo, porque es justo reconocer que ante los leones de San Mamés, a pesar de los dos palos de Luis Alberto, hubo más sombras que luces en el juego local. Los cambios decididos por Víctor en la segunda mitad dieron en la diana y, con unos diez minutos finales de vértigo, se logró sumar un punto muy valioso que bien pudieron ser los tres si Oriol Riera, esa espécimen rara de hombre goleador, torpe y obstinado en el área, hubiese acertado a batir a Iraizoz cuando el gol parecía cantado.
Vuelvo a insistir en los cambios. Indiscutiblemente, fueron clave. El primero de Borges por Juan Domínguez que se pedía a gritos. Tampoco me gustaría echarlo a los leones, pero es cierto que su actuación fue nula. Estuvo perdido en el campo. Su fama de jugador indolente, perezoso y carácter débil se puso de relieve. Juan Domínguez, estoy seguro, es el primero en reconocerlo. Si quiere jugar tendrá que ponerse las pilas. De lo contrario, seguirá teniendo plaza fija en el banquillo. Borges tampoco estuvo iluminado. Sin embargo, su aportación al resultó  interesante. Oriol Riera relevó a Cani. Víctor buscó más agresividad y gol con este cambio pero el catalán no acertó ante la meta rival. Que no olvide que se le fichó para hacer goles. Una pena su gran oportunidad cuando el partido ya agonizaba. 
Y Fede Cartabia. Con la mejor de mis intenciones y respeto, me gustaría saber qué opina Víctor de este jugador. Considero que fue el causante de la reacción ante los vascos y su reiterada ausencia en el “once tipo” me llama la atención. Su velocidad, su desparpajo, su disparo, su insolencia y osadía ante el rival se merecen más minutos, especialmente en Riazor donde normalmente se juega más al ataque y no existe la lógica prudencia que cuando se actúa como visitante. Supongo que el técnico sus razones tendrá. Tampoco me vale mucho la típica reflexión de que sólo pueden jugar once y que es uno más de una plantilla donde todos trabajan para ser de la partida. Tiene que existir algo más que se nos escapa. Víctor, si lo desea, tiene la palabra.