• Sábado, 25 de Noviembre de 2017

EL MILAGRO DE LOS TRASPLANTES

No puedo quedarme al margen del Día Mundial del Riñón celebrado ayer. Por razones obvias. Son muchas las sensaciones que estos días me vienen a la memoria en una jornada donde Alcer Coruña salió a la calle con la intención de prevenir a los ciudadanos sobre una patología que nunca descubre sus cartas y que cuando lo hace se produce en una fase tardía, porque la degradación de la función renal es progresiva y, lo que es peor, terriblemente silenciosa. Hoy día la única solución es la diálisis y el trasplante. Es lo primero que te dice el nefrólogo cuando te ves en ese trance. “Tu vida, a partir de ahora, depende de una máquina y un trasplante”. 
El impacto emocional es enorme. Y mucho más asimilar esa noticia bomba cuando el especialista  de turno te la suelta con la mayor naturalidad del mundo y acabas comprendiendo que tu vida está en sus manos. A todo este tipo de patologías, se le planta cara gracias a la generosidad de las familias a la hora de tomar decisiones, nunca fáciles, que sumidos en la tragedia, todavía son capaces de donar vida sin pedir nada a cambio.  
Me alegra saber que Cataluña hizo récord de trasplantes con 954 intervenciones en 2015 de las que 647 fueron renales. También que en 1981 se realizó en el Chuac el primero de ellos en nuestra comunidad. Y que en el hospital coruñés, pioneros en esta materia, 2015 se saldó con 124 intervenciones y en lo que va de 2016 están contabilizados 26. 
Atrás queda aquel 17 de marzo de 1998 que ya forma parte de mi nueva vida y que ya se hace mayor de edad. Pero quiero saber más. Pasamos de lo que en un principio se consideraba un desafío a la vida en este tipo de cirugías a fijarnos en un presente y futuro muy ilusionante. Como ilusionante es ver como en el Clínico de Barcelona, los doctores Josep María Gil Bernet y Antonio Caralps obraban el milagro con el trasplante del primer riñón funcionante en España y que mantiene el récord de supervivencia mundial que supera ya los 47 años, según la ONT. 
El afortunado, Liberto Raduá, recibió el riñón de su hermano gemelo llamado Progreso en 1969. Liberto, a sus 81 años, demuestra con el paso del tiempo un estilo de vida valiente y moralmente muy fuerte en una época donde los avances científicos en esta y otras materias se multiplican a pasos agigantados. Y el dato: en 25 años, 100.000 vidas salvadas. Es el milagro de los trasplantes.