• Martes, 21 de Noviembre de 2017

Más cerca del infierno

La estrepitosa derrota (pudo ser peor) del Deportivo ante el Madrid no ha sorprendido a nadie. Es la triste lógica de una Liga donde buscar el milagro ante los blancos quedó en un flaco intento.

La estrepitosa derrota (pudo ser peor) del Deportivo ante el Madrid no ha sorprendido a nadie. Es la triste lógica de una Liga donde buscar el milagro ante los blancos quedó en un flaco intento. No siempre se puede romper con la lógica del fútbol donde siempre o casi siempre ganan los mismos. Los demás, caso del Deportivo y otros muchos clubes, tienen que pelear semana a semana para tratar de dar la vuelta al sentido común. Unos lo consiguen y otros se quedan por el camino. Es cierto que ante el Barça hubo milagro y vimos a “otro” Deportivo al que en las últimas semanas principalmente, echamos de menos. Incluso el que jugó en el Bernabéu y donde aquella agónica y épica remontada blanca, en un partido de locos, culminó con la derrota deportivista pese a los goles de un Joselu que cada día que pasa convence menos a la parroquia blanquiazul. 
Este Dépor, en clara regresión, apeló al milagro y a la ética profesional para sumar los puntos ante un Madrid plagado de suplentes que, extrañamente, lo hizo todavía más temible. Lo que ya no resulta fácil digerir es su fútbol pobre en imaginación  que ofrecieron los nuestros, lo que nos lleva a vivir en una situación límite y muy fea porque el infierno comienza a quemarnos. Para una persona que desconozca lo que es el fútbol, que no entienda de este deporte y que no conozca la inmensa complejidad deportiva del club coruñés, es muy difícil explicarle con palabras lo que los blanquiazules hicieron el miércoles ante los madrileños. La realidad es que al club que preside Tino Fernández solo le quedan palabras. Faltan gestos, mucho esfuerzo y amor a los colores a los que hay que defender con una concienciación muy insistente.  
A estas alturas, poco consuelo nos queda porque el fútbol es como la vida misma, en la que unos lloran y otros ríen. Sin embargo, este deporte siempre ofrece una oportunidad para enterrar la tristeza. Aunque Pepe Mel descubra ahora que ve a su equipo en el abismo. Este mundo no deja de asombrarme.