• Martes, 21 de Noviembre de 2017

La inspiración de España puede llegar hoy

Esta noche volvemos a jugar. Juega España. La que dicen que es la selección de todos, menos la de uno.

Esta noche volvemos a jugar. Juega España. La que dicen que es la selección de todos, menos la de uno. Seguimos con ironías. Con razonamientos nada serios, aunque existen otros colegas que nos quieren hacer ver que las emociones son muy lights. Lo cierto es que nuestra selección ha pasado su primer trance ante Chequia con un fútbol cansino, de mucho pase, mucha posesión pero con signos evidentes de que nuestro mayor problema es querer entrar en la portería con la pelota en el pie. Como  en el fútbol sala. Necesitamos más. Lo de jugar al tran-tran comienza a evidenciar un acusado aburrimiento futbolístico. Al fútbol se gana con goles. Y en estas sensaciones nuestra España tiene su gran asignatura pendiente. El día que esa plaga de fallos ante la meta rival se solucione, seguro que miraré y mimaré a La Roja con otra creencia y otro convencimiento.  
Como diría Jorge Valdano, “el fútbol es un estado de ánimo”. Una frase que define mágicamente muchos aspectos de la vida que rodea a un futbolista en un mundo donde se asientan las estrellas con más ceros en su cuenta corriente y donde la fauna testosterónica que inunda este deporte hace que el dinero te dé un subidón, que genere embriaguez en sus egos y que lógicamente acabe eliminando todo tipo de escrúpulos. 
Así que la inspiración hispana puede llegar en cualquier momento, porque las opciones tienen un largo recorrido. Hoy puede ser ese día aunque el técnico salmantino sigue cocinando excesiva tradición, pero con una anémica modernidad en el juego de sus chicos, porque hay futbolistas que no acaban de adaptarse al rol de otros compañeros que ya no están ahí, aunque sí, la idea es la misma, pero la forma de llegar a la meta rival no es exactamente igual. 
Seguimos con ese mal que nos apeó del Mundial de Brasil a las primeras de cambio tras perder con Holanda y Chile. El maldito gol. Ante Chequia nos salvó un cabezazo del discutido Piqué cuando el partido agonizaba y creo que esa victoria, además de ser muy positiva, sirve para recuperar sensaciones y evitar esa ya clásica y habitual incertidumbre de no saber lo que puede ocurrir. Hoy nos toca Turquía. Los turcos, estoy convencido, no jugarán como lo hizo Chequia. Serán más atrevidos, ya que después de perder ante Croacia, su elección no puede ser otra que buscar la puerta de De Gea. Y aquí España será más eficaz. Al menos eso espero.