• Lunes, 20 de Noviembre de 2017

FERNANDO NAVARRO, QUE NADIE CALLE TU VERDAD

Poco cambiaron las cosas desde mi último comentario. 

Poco cambiaron las cosas desde mi último comentario. Pero sí, es cierto, tenemos un punto más, el sumado en Sevilla, que nos acerca al objetivo que se pretende, que no es otro que confirmar la permanencia cuanto antes en la Liga de los ricos. Y no vamos por mal camino en lo que a puntos se refiere, pero seguimos desaparecidos en cuanto a juego. Al Depor se le olvidó jugar al fútbol desde el 19 de diciembre de 2015, cuando derrotó al Eibar en Riazor por 2-0. Tanta confusión y desorden, la nula colaboración en ayuda defensiva, tanto infortunio, tanta sequía goleadora, tantos fallos en las entregas, tantos despistes en defensa, tan poca seguridad en todas sus líneas, tanto fallo ante la meta rival… 
El exceso de pasividad es uno de los grandes reproches que se le hacen a la plantilla. El Depor sigue en off. Le falta orgullo. Carece de fuerza física y mental. Solo jugamos a ratos. Es como si los 90 minutos de partido se nos hiciesen “molto longo”, como diría Juanito. No quiero decir con ello que este Deportivo esté tocado y hundido. Pero sí está enfermo y no parece fácil conocer el diagnóstico. Quien sí lo puede aclarar es el defensa blanquiazul Fernando Navarro. Sus últimas declaraciones me huelen mal. No sé qué esconde el defensa catalán cuando dijo, hablando del bajón tan espectacular que dio el equipo en este 2016, que tenía “alguna idea”, pero que se lo guardaban “para ellos”. 
Navarro, su profesionalidad es incuestionable, está curtido en mil batallas y es ingrato que tire la piedra y esconda la mano. A sus 33 años, debe ser más valiente y contar su verdad. La que todos queremos saber. Igual que canta Manuel Carrasco en una de sus canciones más populares, “Que nadie calle tu verdad, que nadie te ahogue el corazón, que nadie te haga más llorar hundiéndote en silencio”. 
Seguro que Navarro, igual que un servidor y la afición, queremos olvidarnos de la triste imagen que la plantilla está ofreciendo en esta segunda vuelta donde solo fuimos capaces de ganar un partido. Con esta trayectoria, me parece alucinante seguir todavía con opciones de salvación. El pasado miércoles ante el Barça sucedió lo previsible, aunque todos soñábamos con el milagro. Fue una derrota muy dura y bochornosa. Y donde se pusieron de relieve, una vez más, todas las flaquezas de este Deportivo. Y mañana en Ipurúa ante el Eibar. Una de las siete víctimas blanquiazules en esta temporada. Es para llorar. Pero ahí estamos.