• Viernes, 24 de Noviembre de 2017

Desesperante, no. Lo siguiente

No sé cómo tomarme la patética actuación del Deportivo

No sé cómo tomarme la patética actuación del Deportivo en el Ciutat de Valencia donde, a pesar de que los blanquiazules tenían una ventaja de dos goles a la media hora de partido, acabó sumando tan solo un punto (que también es bueno) en un encuentro para olvidar y que, visto lo visto, enciende la alarma en el seno blanquiazul ante las carencias ofrecidas por una plantilla que no acaba de encontrar el guión adecuado para rentabilizar su fútbol en victorias. Ni el penalti injusto que el colegiado de turno se sacó de la manga disculpa una tarde tan aciaga y que, justo es decirlo, el mérito hay que otorgárselo el meta Rubén, que si ante el Madrid no tuvo su día, frente al Levante evitó la derrota con intervenciones muy sobresalientes y que dejan evidencias de que este Deportivo tiene en el de Coristanco al guardameta que necesita para afrontar una Liga, que, a pesar de llevarse disputadas solo dos jornadas, se presenta muy compleja.
El Dépor llegó dos veces a la portería rival y marcó dos goles. Esa es la realidad. Su rival, ante el inexplicable repliegue de los de Mel, fue el dueño y señor de esta confrontación de norte a sur y de este a oeste con numerosas ocasiones que Rubén desbarató.
También desconozco si Pepe Mel tiene un Plan B para recuperar la moral de su plantilla, cuyos miembros tampoco se explican lo ocurrido esa tarde. No resulta fácil interpretar ese empate y sobre todo cotejar las opciones que tiene este Dépor de cara a la Liga. Tampoco creo que nos haya hecho llorar de forma desconsolada, pero hay aficionados, de esos que viven con un severo sufrimiento todo lo relacionado con el club, que acaban llenándose de orfidales porque la ansiedad los corroe. Y es que estas personas, que solo ven el blanco y el azul, tienen un problema: esperan demasiado de un equipo que no es precisamente el Dream Team. Es muy complejo sobrevivir a tanta adversidad y conllevar tanta negatividad. No saber manejar un equipo tiene sus consecuencias. Y no es nada nuevo.