• Jueves, 23 de Noviembre de 2017

Chico para todo en el Deportivo

Volvemos a hacer las cosas más bien que mal pero

Volvemos a hacer las cosas más bien que mal pero seguimos adoleciendo de lo que en el fútbol resulta vital para ganar partidos: marcar goles. Es un dato que me preocupa y dice muy a las claras que si se continúa por este camino va a resultar muy complicado salir del furgón de cola. Es cierto que hubo oportunidades para hacerle más de un gol al cuadro de Mestalla, pero no acabamos de matar los partidos. La realidad es que no sabemos hacerlo.
El Deportivo tardó en ver portería. Y lo hizo gracias a un futbolista que marca diferencias en la plantilla: el turco Emre Çolak. Tiene una categoría impresionante, pero sus fuerzas son limitadas debido al enorme esfuerzo que realiza sobre el campo y sobre todo a la misión que desde el banquillo se le encomienda. El 8 blanquiazul me tiene fascinado. ¡Qué digo! Tiene embelesada a toda la afición deportivista con una zurda que por momentos resulta diabólica.
Al pequeño futbolista con el que disfrutamos en Riazor (mide 1,68cm), hay que cuidarlo y mimarlo de forma especial. Su toque de balón es un prodigio de sabiduría del que no siempre, lógico, saca el máximo provecho. Sobre el terreno de juego, es como un chico para todo.
Se mereció su gol. Un espléndido cabezazo que nos hizo soñar con un triunfo que al Deportivo se le resiste desde la jornada siete ante el Sporting aunque para ver el otro éxito coruñés en este curso haya que remontarse a la primera jornada ante el Eibar, también en Riazor, donde los goles de Mosquera (que ante el Valencia estuvo muy desafortunado) y del añorado Lucas Pérez salvaron un partido más que mediocre.
Si al mediapunta hay que cuidarlo y mimar de forma especial, lo mismo podría decirse de Andone. Al rumano se le está quemando. Todos apreciamos su entrega y su lucha, pero su posición en el campo, muy solo en el ataque, lo acaba fundiendo. Su esfuerzo es innegable, pero es imposible sacar rentabilidad a sus acciones cuando siempre recibe balones imposibles y rodeado de contrarios. Y si a esto le añadimos sus ansias de gol, se atisba un futuro muy complicado si el técnico mantiene sus ideas deportivas que, por el momento, dejan mucho que desear.
Solo ganamos dos partidos y ambos en Riazor. Solo anotamos un gol como visitante. Somos el equipo de Primera que menos goles ha marcado. Y mañana ante el colista, Granada, que tiene su casillero de triunfos a cero, un patinazo sería catastrófico.