• Miércoles, 22 de Noviembre de 2017

BLA, BLA, BLA, BLA, BLA

Estoy decepcionado con los políticos que tenemos.

Estoy decepcionado con los políticos que tenemos. Me parecen unos irresponsables. Me es igual Pedro que Pablo. Incluso que Mariano o Albert. Soy de la opinión de que entre los piscinazos políticos existe un innegable contagio de poderío y que, esta es mi sensación, toda la clase política nos está tomando el pelo a los ciudadanos desde aquella fecha del 20-D. No sé para qué valieron aquellas votaciones. Las urnas hablaron, pero lo políticos han fallado. Todo lo que hicieron hasta llegar a esta caótica situación fue un paripé. Con sus diferentes actuaciones me han dado a entender que los ciudadanos españoles les importamos una mierda. 
Estoy convencido que su única preocupación siempre fue salvar su culo, su ego, su caché, su escaño, sus prebendas, su sillón, echar la culpa a los demás, tapar sus vergüenzas…  Habrá nuevos comicios en los que tampoco tengo muy claro que las cosas vayan a cambiar. Y volverán a enredarnos hasta el aburrimiento. Volveremos a escuchar sus aburridos mítines que siempre acaban confundiendo al personal con mucha palabrería sin ningún contenido. Volveremos al bla, bla, bla. Seguro. 
Pedro Sánchez era la gran esperanza del cambio, pero defraudó a quienes pensaban que era el digno sucesor de Felipe González. Está a muchas lunas del sevillano. Lo de Rajoy ya no sé cómo calificarlo. Escucharlo hablar es angustioso y sus atropellos dialécticos me producen estupor. No fue valiente y estoy convencido que es el gran culpable de que tengamos nuevos comicios. Pienso que vive en un mundo imaginario del que no sabe cómo salir e intuyo, aunque lo dudo, que un cambio total de cromos daría más opciones a su partido.
Después está Pablo Iglesias. Me desconcierta. Nunca sé si va o viene. Rezuma odio y simpatía. El macho alfa de la política española siempre habla de sumar. Es cierto que sumar multiplica. Pero él y toda la manada de políticos no se han comportado como hombres de Estado sino como cazurros y testarudos colegiales. Igual que el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, para muchos, la cara B del PP. Sangre nueva con ideas nuevas que promueven cierta  amargura. Es algo así como el que se va sin que lo echen y vuelve sin que lo llamen. 
Pero tranquilos. España puede con todo. Con el cierre de empresas, con los corruptos, con los desahucios, con el copago farmacéutico, con trabajos precarios, con reformas laborales indignas, con los timos a los preferentistas, con el postureo, con los delitos fiscales, con los que no recuerdan nada, bla, bla, bla, bla, bla…