• Sábado, 25 de Noviembre de 2017

APAGA Y VÁMONOS

Explicaba en mi anterior comentario sobre el Deportivo que el equipo estaba desaparecido en combate. Sobraban los motivos para justificar el bajo rendimiento en su juego y que, lamentablemente, se viene percibiendo desde hace ya demasiadas jornadas. La derrota frente al Granada no hizo más que corroborar mis dudas y sobre todo mis quejas. Aquí pasa algo extraño que no acabamos de explicarnos y mucho menos esa dinámica de marcadores adversos que vienen derivados de deficientes actuaciones que, esto sí que ya no me gusta, está haciendo que el Deportivo caiga en barrena. 
Continúo sin ver las cosas claras. No es ninguna novedad. Y después del despropósito del choque frente al Granada y el miércoles frente al Athletic Bilbao, todavía más. Veo al equipo perdido. Sin rumbo. Con muchos defectos. Se ha perdido el norte y observo exceso de pasividad. Faltan ideas, las mismas que en la primera fase de la Liga salían por inercia y a borbotones y con las que tanto disfrutamos. Existe una desesperación en el campo que a nada bueno conduce. En defensa parecemos unos angelitos. Y ahora sin Sidnei esa sensación se nota más. Y ya no digamos en ataque. Hacer un gol es como pedir que te toque el gordo de la lotería. No se puede depender solo de Lucas. Al coruñés se le está destrozando. Y lo acabará pagando. Los demás compañeros también tienen que aparecer. Deben sumar y no quedarse en el inmovilismo, que es la base de la impotencia.  
Y en el centro del campo, el bajo rendimiento de jugadores que antes eran los que tiraban del carro es más que palpable. Esto huele mal. Y sigo preguntándome dónde está el equipo que comenzó la temporada. Las excusas de los jugadores y el técnico ya no cuelan. La música no funciona. El disco se ha rayado. La melodía ha quedado inservible y es urgente encontrar otro repertorio. Y lo digo en voz alta porque quiero seguir creyendo en este equipo. Porque cada vez que voy al estadio quiero pasármelo bien y no salir con mala leche y hastiado, maldiciendo todo lo que he visto. 
Todavía hay tiempo de enderezar esta situación. Pero para ello hay que saber competir, dar la cara y contrarrestar al rival. Como dicen los “blues”, “Depor échale huevos”. Mañana frente al Málaga llega otra oportunidad de parar la caída en picado. Tanta negatividad ya no puede ser posible. Nos merecemos volver a sonreír.