• Viernes, 24 de Noviembre de 2017

Aleluya antes del derbi

Ya estamos otra vez ante otro de esos derbis que a más de uno levanta dolor de cabeza. Es lo que me dicen.
 

Ya estamos otra vez ante otro de esos derbis que a más de uno levanta dolor de cabeza. Es lo que me dicen. Creo que es exagerada esa reflexión para un partido de fútbol donde lo que más cuenta, por fortuna, es el resultado. Todo lo que acompaña a un Celta-Deportivo o viceversa, ya se escapa de nuestros dominios y sobre todo, de nuestras respetuosas intenciones. Para el recuerdo, afortunadamente, quedan aquellas batallas campales entre las dos aficiones y donde viajar a Vigo o La Coruña era  jugarse el pellejo. Así de duro. Conozco a muchas personas que debido a estas animaladas que   sucedían en una u otra ciudad, se aburrieron del fútbol y decidieron pasarse a otra vida más placentera y sin tantos riesgos para la salud. Como igualmente queda para la memoria aquella triste imagen ofrecida por el hoy defensa céltico Hugo Mallo tras la visita celeste a Riazor en la campaña 2012/2013. Lamentable su fobia hacia el club coruñés y estúpida e imprudente su imagen con el cartel de “Se vende” con el escudo del Deportivo como primer plano. Y ya no digamos sus gestos de ultra indecente en la grada con todo tipo de gestos despreciativos hacia la afición deportivista. Quiera o no el jugador céltico, existen muchos aficionados en Coruña que no olvidan aquel intolerante gesto. A pesar de su perdón posterior. 
Pero pasemos página porque hoy en día tanto Celta como Deportivo llegan a este choque de mañana en Balaídos con casi todo el pescado vendido. Los célticos, que perdieron merecidamente en Riazor 2-0 en la primera vuelta, tienen la preocupación de seguir sumando triunfos para no perder el tren de Europa en clara pelea con el Villarreal, Sevilla y Athletic. Los celestes vienen ofreciendo actuaciones misteriosas con resultados que no tienen clara  justificación. Pero ahí están, en el grupo top de la Liga BBVA y que ante el Deportivo esperan corroborar con una victoria.
Pero esto es un clásico y aquí toda lógica carece de valor. En el Depor, aleluya. Con más pena que gloria, por fin se consiguió sumar tres puntos tras una sequía de triunfos que resultó agotadora mentalmente hablando. Aunque la situación se puede calificar de plácida, no se puede vender la piel del oso antes de cazarlo. Conviene rematar la faena. Y si es en Vigo, sería como un brindis al deportivismo. Como ya dije en otra ocasión, para ello habrá que encontrar la mecha, la cerilla, la chispa y hasta la gasolina. Bueno… y que el horario vampiro no nos confunda.