Marbella se reinventa

Cuando hace unos días me crucé

Cuando hace unos días me crucé en el paseo marítimo de Marbella, a las 8 de la mañana, con Patricia, la ex mujer de Mario Vargas Llosa y su hijo Gonzalo, o días después con el super ministro de Economía Luis de Guindos pensé que la suerte estaba de mi lado por haberme levantado tan temprano a hacer ejercicio.
Pero la sorpresa mayor me la llevé cuando el sábado pasado acudí a comer a Nao, el restaurante de moda, propiedad de Arno Valère, el hijo de Olivia Valère, y ¿a quién creen ustedes que pusieron en la mesa de al lado? Al mismísimo presidente del Congo, Joseph Kabila y su numerosa familia. Un habitual de Marbella, donde cada verano alquila una mansión junto al Marbella Club -la misma que el pasado mes de julio alquiló la esposa del presidente de Costa de Marfil-, desde donde se desplaza a los lugares más exclusivos de la ciudad.
En este caso a un restaurante con encanto, recién inaugurado, que han construido en apenas cinco semanas, en un paraje de 30.000 metros cuadrados, muy cerca de la Plaza de Toros de Puerto Banús, que cuenta con unas instalaciones de lujo, obra del decorador David Aleyto y del interiorista Pablo Nieto.
Y por si todo esto fuera poco disponen de una cocina apta para todos los gustos. Platos elaborados por tres grandes profesionales, que muchos confunden con guapos modelos, y que están triunfando por la originalidad de su gastronomía. Teniendo en cuenta que desde hace años los periodistas buscamos comparaciones entre Marbella e Ibiza, son muchos los empresarios que han decidido dar un paso adelante rehabilitando sus establecimientos con el fin de que el turista internacional pueda sentirse a gusto tanto en las islas como en la Costa del Sol.
Uno de los primeros en darse cuenta de que para atraer a los jóvenes con alto poder adquisitivo que se mueven entre Saint Tropez o Ibiza, había que cambiar la fisonomía de la Costa del Sol fue Eduardo Mackintosh, quien convirtió “El Ancla”, -un restaurante típico de la zona y el único que tiene una piscina olímpica de agua salada-, en uno de los beach más modernos de Marbella. Le han seguido otros como Santiago, un burgalés afincado en Marbella desde tiempos inmemoriales, que hizo de su marisquería el lugar preferido del turista adinerado.
Sin olvidarme de el Trocadero de Dionisio Martínez o el Puro Beach, propiedad de Rosauro, el marido de la actriz Amaia Salamanca. Una de las parejas de moda, a es habitual encontrarla comiendo con Eugenia Silva, la más internacional de nuestras modelos, hoy convertida en mamá feliz.