BERTÍN HOMENAJEA A ADOLFO SUÁREZ

Es curioso que mientras unos quieren acabar con lo que se construyó durante la Transición, otros, en este caso Albert Rivera.

Es curioso que mientras unos quieren acabar con lo que se construyó durante la Transición, otros, en este caso Albert Rivera, se esfuerzan en demostrar que el legado de Adolfo Suárez sigue vivo. Tan vivo que Bertín Osborne no dudó en dedicar su último programa a la figura del líder de UCD. Un programa que contó con la presencia de Adolfo Suárez Illana, su hijo y heredero, que es su vivo retrato. Tan parecidos que hubo momentos en que pensé que el expresidente estaba frente a la cámara.
Fue emocionante ver como entre Bertín y Adolfo jr. iban tejiendo un retrato íntimo y cercano del político abulense, pero también del marido y del padre. Fue así como nos enteramos de que el ideólogo de la famosa foto en la que aparece de espaldas junto al rey, ya en el ocaso de su vida, fue Julio Iglesias. Una primicia que tiene su origen en una llamada que le hizo el cantante a la familia, preocupado como estaba por el estado de salud de su gran amigo. Durante la conversación Suárez Illana le comentó que el rey pensaba visitar a su padre para entregarle el Toisón de Oro. Una ocasión única para hacerles unas fotos juntos si no fuera por que el expresidente ya no presentaba el aspecto físico que tantos éxitos le había proporcionado. Fue cuando Julio le aconsejó que se las hiciera de espaldas. Una foto que ha quedado en la retina de mucha gente, incluso en la de sus detractores, por su humanidad, y porque es el reflejo de lo que fue una época, y una relación que tantos éxitos proporcionó a nuestro país.
Reconforta saber que pese a que todos los recuerdos de Suárez se habían esfumado de su memoria, él mantuvo siempre la sonrisa, tan característica, los buenos modos, la educación y esa chispa en la mirada que traspasó y sorteo muros, inconvenientes, zancadillas y traiciones. Y un punto de altanería, que le permitió llegar donde nunca soñó que lo haría. Volver a ver imágenes del 23-F, ese gesto valiente de Gutiérrez Mellado cuando se enfrenta a los golpistas, a Suárez sentado en su escaño, mientras el resto de sus señorías se escondían, resulta conmovedor. Más sabiendo que era la última sesión en la que ejercería de presidente del Gobierno, o precisamente por eso la imagen tiene más valor. Un documento que ya ha pasado a la historia y que engrandece la figura de un hombre que llegó a lo más alto que un político puede llegar. Y del que no podemos olvidarnos porque gracias a gente como él, es por lo que hoy disfrutamos de una democracia que en nada tiene que envidiar a la de los países de nuestro entorno.