Santa Lucía y Confucio

Dijo Confucio que gobernar es rectificar. Se ve que aquellas tres palabras del insigne filósofo chino han llegado incorruptas hasta nuestros días, grabadas a fuego en el ADN de Xulio Ferreiro. Ha hecho del tropiezo su bandera, de la marcha atrás su doctrina y del “dondedijedigo” el camino más cómodo para acabar diciendo Diego. Un método peculiar que presenta el grave inconveniente de hacernos perder a los coruñeses el tiempo y el dinero.
Está a una rueda de prensa y medio canutazo de volver a hacerlo. Tras el farol que se marcó delante de un grupo de vecinos dando un ultimátum a la Consellería de Sanidade en el propio mercado de Santa Lucía, esta misma semana ha emprendido un camino de regreso al punto de partida cuyo único obstáculo es ahora buscar la fórmula para hacerlo sin que parezca que lo ha hecho. Salvando este detalle –ya se encargará algún creativo del clan de los asesores de inventarse algo- los vecinos de A Falperra pueden respirar tranquilos. Habrá centro de salud. Tarde y arrastro, pero lo habrá.
Los intrusos son camaleones. Se adaptan al entorno. Dos años y medio estirando el chicle para plegarse a la posibilidad de buscar otra ubicación en el barrio (estaría bien que dieran una pista)
A la Xunta hay que aplaudirle la paciencia de haber mantenido todo este tiempo la oferta sobre la mesa. La inversión que la Marea ha puesto en grave riesgo hubiese sido acogida con los brazos abiertos en cualquiera de los 92 otros municipios de la provincia. El compromiso del Gobierno gallego con los vecinos y comerciantes de A Falperra responde al tesón y el empeño de un grupo de ciudadanos que no estaba dispuesto a dejar pasar la ocasión.
Llegados a este punto no se entendería ya otra opción que un centro de salud en el mercado. La Xunta está dispuesta a hacer un centro de salud en el mercado. Los vecinos piden un centro de salud en el mercado. El Gobierno local de Carlos Negreira había propuesto un centro de salud en el mercado. El sentido común dictaba desde el minuto cero que el centro de salud debía ir en el mercado.
Xulio Ferreiro llega con treinta meses de retraso. Llega con retraso al Ofimático. Llega con retraso a la Intermodal. Llega con retraso a la reforma de Alfonso Molina. Llega con retraso al plan de movilidad. Llega con retraso a los presupuestos un año tras otro. Muchos retrasos. Demasiados para una ciudad que se merece avanzar.