• Viernes, 18 de Agosto de 2017

¿Deberes sí o deberes no?

Me gustaría comenzar recordando lo que significa la palabra “deber”:

Me gustaría comenzar recordando lo que significa la palabra “deber”: a) Estar obligado o atado a algo. b) Hacer que alguien haga algo, utilizando la autoridad o la fuerza. c) Estado o hecho de deberle algo a otro a cambio de cosas o servicios recibidos. En torno a los deberes encontramos que el estudiante recibe los deberes del profesor que se los pone. Por otro lado, vemos que los estudiantes se sienten obligados a corresponder por el esfuerzo que sus padres realizan al invertir por su formación. Mientras que el profesor tiene también cierto deber por la formación o el cargo que desempeña dentro de un Ministerio con la idea de instruir y crear ese futuro de chavales que mañana serán el presente.
Pero principal y originalmente el deber de un estudiante va muy ligado a lo que realmente es; por tanto sería interesante aclarar lo que significa “estudiante”. Es un observador con la intención de  averiguar más acerca de  ello, lo observado, con la intención de lograr hacer con ello, o sea, sacarle una utilidad a lo estudiado. A las preguntas que se debaten en la calle en cuando a la validez de los deberes, por cierto cuestionadas desde hace mucho tiempo y aún a la orden del día, quiero comenzar expresando mi opinión y luego dando las razones que me han llevado a pensar así. Opino que no debería haber deberes tal como existen hoy en día, puesto que creo recargan al alumno en exceso. 
La razón de ello va en consonancia a la estela o rastro que va dejando un estudiante en la medida que va avanzando de curso y de edad. Se va degradando o apartando más del estudio en la medida que va avanzando, y en esta proporción los deberes aumentan y cada vez son más pesados y el estudiante más lento, provocando una cierta robotización o desmotivación por parte de él llegando a coger el generalizado hábito de estudios que es el memorizar y estudiar para sacar nota sin más. ¿Cómo hacer que el estudiante cumpla con sus obligaciones y sea cada vez más responsable con sus estudios? Creo que falta honestidad en la educación ya que una gran mayoría de los estudiantes no se encuentra realmente en el curso que deben encontrarse, están fuera de su ritmo. Creo sinceramente que no existe una clara reforma educativa, y estamos en condición óptima de exigir que se haga bien. 
El presupuesto destinado para Educación el año pasado subió un 10%, situándose en los 3.138 millones. El presupuesto destinado en parte para una nueva o no nueva reforma (o con la idea o propósito de reducir notablemente el fracaso escolar o el abandono escolar); se pueden apreciar algunas cosas como: Se valora demasiado la capacidad del estudiante de absorber y acumular una cantidad excesiva de datos pero no se tiene en cuenta que las ideas se transmiten por el lenguaje y que si no se comprende el lenguaje (las palabras) difícilmente se comprenden las ideas; un densísimo programa presiona al profesor, y ste al mismo tiempo lo hace hacia el estudiante; el vocabulario que se utiliza en los textos no corresponde a la medida proporcional que el niño debe de aprender paso a paso; 30 o 35 alumnos por clase es un disparate; hoy en día hay más posibilidades para que se estudie pero más ignorancia por la inutilidad de los datos que los estudiante llevan en la cabeza sin saber qué quieren decir y la razón; falta una tecnología funcional dentro del sistema que ofrezca al estudiante un manual para saber cómo estudiar y al maestro otro de cómo enseñar; no es de extrañar que ya hayan más de 4.000 familias que no quieren llevar a la escuela a sus hijos y sí educarlos en casa; como un departamento de orientación supuestamente encargado del método, de orientar, o de cómo llevar a cabo la manera de estudiar o de enseñar ha fracasado soberanamente, aún se continúa sin reconocerlo. 
Estoy de acuerdo con el repaso en casa de lo que se ha estudiado en el día o lo óptimo: aplicar en la vida lo que se ha estudiado. E incluso en practicar la lectura al menos un rato cada día, siempre y cuando se sepa cómo leer o estudiar. Pero si el estudiante dejó de ejercer su deber principal, tal como se define lo que es un estudiante, los deberes hoy en día son una continuidad de la clase fuera de clase y tristemente muchas veces se convierten en una clase para los padres “obligados” a ayudar a sus hijos a hacerlos dado que muchas veces estos son incapaces ni de entender que les piden hacer.