• Domingo, 22 de Octubre de 2017

Las malas hierbas son mejores

Las llamadas malas hierbas son aquellas que no se quiere que estén ahí.

Las llamadas malas hierbas son aquellas que no se quiere que estén ahí. Ni son mejores ni peores que las buenas desde el punto de vista botánico, pues son hierbas, pero sí merecen un plus de admiración por su superior adaptabilidad al medio, su resistencia, su autonomía y su libertad. A menudo, por su humilde belleza también. Uno, en su modestia, se ha hinchado a admirarlas siempre, tanto que las he dejado campar a sus anchas en el macetas y en el jardín. A Pablo Echenique, en cambio, solo le gustan las buenas, y solo de ellas espera el supremo beneficio de las plantas.
Cosa común en los partidos es la laminación de la crítica interna por parte de su núcleo dirigente. Este manda, y el resto obedece sin rechistar, so pena de no salir en la foto. Sin embargo, de Podemos, abonado desde su génesis al mundillo de los círculos, los debates y las asambleas tumultuarias, no deja de chocar su conducta no bien las cosas les han venido algo torcidas y se han oído dentro de esos círculos, esos debates y esas asambleas voces críticas. Tales son para Echenique, y no digamos para Iglesias o Monedero, las malas hierbas, esas que no se quiere, que ellos no quieren, que estén ahí.
Justo cuando el resto de los partidos había empezado a tolerar e incluso a digerir la crítica interna, va el politburó y declara la guerra sin piedad a las malas hierbas. En el PSOE discuten como si se debieran dinero, en IU parece haber tantas opiniones como militantes, hasta en el PP se oyen voces que confiesan que no comulgan, pero en Podemos, ay, en Podemos, hay un Echenique que supone que un campo es algo, más que vivo, pavimentable.