• Jueves, 22 de Febrero de 2018

TREINTA AÑOS Y UN DÍA: DE MÁLDITOS A ADMIRADOS

Ese es el nombre de la gira que trae a Hombres G, el 4 de julio, al Coliseo de A Coruña. Ese es, también, el tiempo que llevan “encadenados” a la música, en cuyo transcurso pasaron de ser un grupo “maldito” a admirado. Ídolos de la postmodernidad madrileña, su pop sin complejos, “repudiado” por las grandes compañías discográficas, encontró sitio en un pequeño sello independiente, Twins Records, y pulverizó los récords de ventas de los grupos españoles cuando canciones como “Venezia” o “Devuélveme a mi chica” –más conocida como “Sufre mamón”, otro de los versos del estribillo– se convirtieron en superventas en el verano de 1985… Hace ahora “Treinta años y un día”.
Antes de fichar por el recién creado sello Twins en 1983, cuatro chavales, David Summers, Rafael Gutiérrez, Daniel Mezquita y Francisco Javier, decidieron unir sus pasos para dedicarse a la música. Inicialmente se llamaron Los Residuos, después La Burguesía Revolucionaria para, finalmente, tomar el nombre de Hombres G sacado de una vieja película de detectives “G-men”. Con el master bajo el brazo “hicieron salas de espera” en las compañías discográficas poderosas, a la espera de que algún ejecutivo tuviera a bien recibirlos para escuchar su trabajo. Un mando intermedio de una de esas compañías comentó, “azorado”, después del éxito de Hombres G que “los conocía de verlos sentados día tras día en la sala de espera de su compañía sin que nadie les hiciera caso”.
Rechazados una y otra vez la suerte se alió con ellos cuando Paco Martín, un caza talentos con buen olfato para detectar estos jóvenes valores y sacar lo mejor de sí mismos, sin desvirtuarlos, como hacían los productores “todo terreno” de las multinacionales, fundó su sello Twins y firmo contrato con ellos. A título anecdótico, comentar que una de esas compañías que ni siquiera se habían dignado recibirlos, después del éxito del segundo disco de Hombres G, les ofreció un contrato de cien millones de pesetas… Y aquí están después de “Treinta años y un día” con las canciones –y algunas más– con las que en la segunda mitad de los 80 arrasaron a las generaciones más jóvenes, hoy ya creciditas, que compartirán con las actuales el pop desenfadado de sus ídolos.