• Sábado, 24 de Febrero de 2018

La música “arde” mal

Todo parece indicar que el otoño “viene caliente” en Galicia. Esas son las predicciones y me refiero a las musicales, a las discográficas, porque las otras “calenturas” ya tienen sus espacios de variadas tendencias editoriales en prensa, radio y televisión. Y es que el panorama de la música esta que “bota fume”, pero, aun así, no se quema ni para de sonar.

Todo parece indicar que el otoño “viene caliente” en Galicia. Esas son las predicciones y me refiero a las musicales, a las discográficas, porque las otras “calenturas” ya tienen sus espacios de variadas tendencias editoriales en prensa, radio y televisión. Y es que el panorama de la música esta que “bota fume”, pero, aun así, no se quema ni para de sonar. Escribía Manolo Rivas que “Los libros arden mal” y la música tampoco se consume bien, se resiste a arder del todo, a pesar del “ivazo”, la “piratería” y otros materiales incendiarios.
Acabó el verano, la época de las vacas gordas para los músicos, al aire libre, peregrinando por los festivales en compañía de dj, que durante la época estival cobijan música de toda índole y levantan la paletilla. Ahora, llega el otoño, época tradicional de lanzamientos discográficos de cara al mercado navideño. A partir de ahora muchos grupos sacan a la luz sus discos para iniciar sus respectivas giras de presentación por salas y clubes de toda Galicia, con salidas fuera del “telón de grelos”, donde los grupos gallegos gozan de una buena reputación en los territorios de la música independiente.
A partir de ahora se abre la espita discográfica que, de entrada, trae un caudal impensable en momentos en los que la industria discográfica anda “tocada del ala” y sigue sin levantar el vuelo. Contradicciones. La primera remesa de novedades discográficas “otoñales” anuncia una buena cosecha de formaciones primerizas y de las que ya tienen trabajos editados y repiten, en ocasiones varias veces.
Llama la atención la proliferación de estudios de grabación en Galicia y la constante creación de sellos discográficos independientes que acogen a las formaciones y solistas gallegos que traen una variedad musical difícil de catalogar por la multitud de influencias que existen y donde el poder de la creatividad, el poder de la imaginación, es usado como antídoto a la homogeneidad.
Junto a las nuevas tendencias en el “santoral” de grupos gallegos se encuentra una nutrida representación de grupos que personalizan estilos con nombre propio, a los que rinden pleitesía con esmero interpretativo. Todo parece indicar que la  música “arde” mal en el fuego de las dificultades. Es incombustible.