La cascarilla vuelve con música

Se llaman Cascarilla y desde el 2014 el sabor cascarilleiro tiene música y canciones que lo endulzan con dosis nostálgicas

Se llaman Cascarilla y desde el 2014 el sabor cascarilleiro tiene música y canciones que lo endulzan con dosis nostálgicas en las voces e instrumentos de ocho componentes que estos días presentan su “ópera prima” discográfica: “La magia de La Coruña”. Cascarilleiro es un gentilicio no oficial con el que se designa a los habitantes de Coruña, donde a comienzos del pasado siglo empezó a sacarse provecho  a la fina lamina que recubre el cacao, denominada cascarilla. Se hacía mucho uso de ella, puesto que era más barata que el café o el chocolate y en Coruña la “había a barrer”, puesto que, en su puerto, se recibía mucho cacao dada la existencia de un gran número de fábricas de chocolate. 
El grupo formado por Rober Garcia, tenor y percusión; Suso Quiroga, tenor, solista y maracas; Manolito Díaz, tenor, solista y bajo; Carlos Villamar, tenor, solista y percusión; Miguel Cadavieco, tenor y guitarra; Antonio Palleiro, barítono y guitarra; Genaro Gracía, bajo solista y guitarra; Jaime Rodríguez, bajo y guitarra; Antonio Nec, guitarrista colaborador, y Enrique Melio, órgano, flauta, director y arreglista, pasean de la mano de sus dotes canoras e instrumentales un repertorio de canciones que gozan de esa “eterna juventud del recuerdo” abanderado por “La magia de La Coruña” –tema compuesto por Genaro García– en el que se ensalza el encanto de la ciudad. 
Canciones inolvidables que han dejado huella en la memoria musical colectiva por los años 60, 70 y 80 del pasado siglo –“Felicidad”, “La magia de La Coruña”, Un fiume amaro”, “Castillos en la arena”, “Galicia dos meus amores”, “Resistiré”, “Guitarra suena más bajo”, “Bailemos un vals”, “En mi viejo San Juan” y “El vagabundo”–. Canciones cascarilleiras  que atrapan atención y alborotan nostalgias y avivan recuerdos, realzadas por intérpretes avezados en lides musicales, con unas voces disciplinadas y encajadas con contraste de tesituras vocales de forma contundente y amable realzadas por un eficaz paisaje sonoro instrumental  que se “sorben” y saborean, deleitando su grata escucha con sensaciones de dulzura nostálgicas que hacen las delicias del público .