• Martes, 20 de Febrero de 2018

ADIÓS, J’HAY, CANTANTE Y ANIMADOR

Se fue Luis Cerderiña Izquierdo, conocido artísticamente como J’Hay. Tenía 85 años y dejó un rictus de nostalgia en quienes tuvimos la oportunidad de compartir momentos musicales en la “boite” de La Solana o en La Parrilla del Embajador hace años, muchos. Tantos que su recuerdo ha quedado arrinconado, a pesar de que su voz puso melodía a toda una generación.
En una entrevista publicada en El Ideal Gallego en el año 2000, conversaba con él sobre su vida artística, que había empezado, cuando su maestro de piano le dijo: “Tienes oído, tienes voz y tienes planta, ¿qué  más quieres?”. Y así se convirtió en vocalista de la Orquesta Z, la última que había en el abecedario y debutó en las fiestas de Mesoiro. Cambió el nombre de Luis Cerdeiriña por el de J’Hay, que era como le llamaban en Ceuta, donde hizo la mili, sus amigos. Ganó el segundo premio en el concurso Desfile de Estrellas tocando la armónica y le dieron 500 pesetas, cuando cobraba en La Parrilla 75 ó 80 pesetas diarias.
Se había presentado, como era cantante profesional en 1967, como humorista, pero, como lo tenía muy difícil, porque concursaban Carlos O’Xestal y los Carotas Brothers, optó por tocar la armónica y llevó premio. Su especialidad eran los temas melódicos, boleros, canciones francesas suaves, y canción italiana .Recordaba que llegó a a cantar “Venecia sin ti”, a petición, cinco o seis veces en una sola sesión. Era cantante, pero también animador. “El animador –-decía– siempre se mete con aquella parejita, con aquella señora, aquel matrimonio... Yo los invitaba a bailar, incluso bajaba del escenario para sacarlos a bailar, o les tocaba al oído el violín. Un día organizamos un concurso de rock and roll en La Parrilla del hotel Embajador y, como no se había presentado nadie, salí a bailar con una chiquilla. Ganamos el primer premio. Cantaba y bailaba para que la gente aprendiera los nuevos ritmos”.
Entre risas exclamaba: “¡Qué tiempos! En las orquestas éramos los que más ligábamos .Hubo noches que tenía que salir por las cocinas del hotel para evitar a las admiradoras”. Recuerdos de una época en la que la voz de J’Hay puso melodía a una generación.