• Viernes, 24 de Noviembre de 2017

Pasaje a Madrid

A la hora en que escribo estas líneas se especula con la posibilidad

A la hora en que escribo estas líneas se especula con la posibilidad de que Puigdemont viaje a Madrid y se presente en el Senado. Me doy cuenta de que he escrito Puigdemont, a secas, lo cual es consecuente con esa familiaridad con la que tratamos a los ministros y demás jerarquías políticas, pero puede resultar ofensiva en círculos nacionalistas, porque he escuchado por la radio que su presencia, la de Puigdemont, está pendiente del formato, debido a que el presidente de la Generalitat es una institución representativa, y una institución no acude los sitios así como así.
Me imagino que el señor Puigdemont asistirá a bodas, bautizos y comuniones sin necesidad de que los servicios de protocolo investiguen dónde se va a sentar en el banquete de boda, pero me hago cargo de lo pesado que tiene que ser cuando el señor Puigdemont acuda a un sitio llevando sobre sus hombros la institución, con lo que deben pesar las instituciones. Me imagino que hay instituciones ligeras, y muy de andar por casa, como los Amigos de la Capa, o un club de fútbol, pero debe haber otras más prosopopéyicas como el Cabildo de la Basílica del Pilar o la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, que viene del siglo XIX. La Generalitat es más moderna, de 1931, pero aún así, yo sopeso lo que tiene que ser tomar el AVE o el puente aéreo para una institución. El señor Puigdemont se sentaría en cualquier sitio, pero a la institución no la podemos dejar en cualquier lugar, porque se tiene que notar que es una institución. Eso, en la calle, se arregla con una carroza, o con un automóvil lujoso y una escolta, pero dentro del tren o del avión hay muy pocas opciones.
En un capítulo más del bonito serial que lleva por título “Independizarse en tiempos revueltos”, estamos pendientes de si hay viaje o no, y, si lo hay, de qué manera se aparecerá la Institución en el Senado, alrededor de Puigdemont, en carne mortal.