• Martes, 12 de Diciembre de 2017

Crepúsculo de ideas

Creo que fue a mediados de los años sesenta,

Creo que fue a mediados de los años sesenta, cuando Francisco Fernández de la Mora escribió “El crepúsculo de las ideologías”. La oposición al franquismo la criticó ácidamente, y muchos de los críticos estoy convencido de que ni siquiera la había leído, porque la obra está bastante bien estructurada, analiza el concepto que tiene Bacon de la ideología, y se puede considerar premonitoria por la fecha en que se publicó. Claro que esa tesis era la que defendían los franquistas y los falangistas: son los partidos los que arruinan los países, aunque el propósito del autor fuera otro.
Si primero se produjo una ósmosis entre el comunismo y el cristianismo y salió la socialdemocracia, de la convivencia entre socialdemócratas y conservadores se ha producido una mezcla de la que ha salido un social-liberalismo de difícil clasificación, a través del cual la izquierda burguesa acepta el sistema económico capitalista y la derecha asume que las ayudas sociales no son caprichos revolucionarios sino necesidades justas. Las ideologías, como tales, han ido diluyéndose, transformándose, mientras los revolucionarios actuales se han quedado ancianos y exhiben las mismas ideas que fueron útiles al principio de la industrialización, en el XIX, y que son el vintage de la política actual, viejos modelos que se intentan ajustar en Grecia, en Portugal, en Venezuela, con el fracaso que todos conocemos.
El problema no es tanto el crepúsculo de las ideologías, sino la pavorosa ausencia de ideas. Sólo la ciencia, en su avance incesante, sacude la modorra de los filósofos, y les obliga a repasar la lógica y la ética, cuando alguien apunta, por ejemplo, que se pueden construir bebés a la carta, como existen los automóviles de encargo. Pero, excepto en esos momentos, el sesteo se prolonga, y ya cuando resulta insoportable es cuando repasas la palabrería de los programas electorales, allí donde los partidos intentan hacer un caballo y les sale un dromedario en el mejor de las casos. Será la ciencia la que provoque las nuevas ideas. Sobre ella y sobre la ecología pivotarán las nuevas doctrinas.