• Miércoles, 18 de Octubre de 2017

Coste salarial cero

Debe resultar humillante estudiar de Económicas y desempeñar puestos cada vez de mayor responsabilidad para llegar a decir que las empresas funcionan mejor cuanto menores son los salarios y más barato cuesta despedir. Para eso no hace falta ni estudiar el bachillerato: basta saber de aritmética y tener de sentido común. Los faraones construyeron las pirámides bajo ese concepto y fueron más allá de lo que van los presidentes del Banco Central Europeo y del Banco de España: aplicaron el coste salarial cero. Si al coste del transporte y los materiales, hubiese que añadir el coste salarial de los obreros, las pirámides habrían salido más caras. La ventaja de los esclavos era que, además de no cobrar nada, no tenían sindicatos, aunque el coste cero fuera imposible, porque los esclavos comían. Más aún, la experiencia les demostró a los capataces que había que darles bien de comer y programar las suficientes horas de descanso para que rindieran en su trabajo, porque era más barato un esclavo bien comido que un esclavo enfermo.
El capitalismo, que comenzó con jornadas laborales propias de la esclavitud, descubrió que unos trabajadores bien pagados podrían comprar lo que las fábricas producían, y, de esa manera, se alimentaba el sistema. Por el contrario, cuando los salarios son cada vez más bajos y la ocupación laboral más precaria, las familias no se endeudan, porque apenas tienen dinero y por miedo a perder el empleo. De lo que se deduce que los capataces de las pirámides eran más avispados que estos ilustres economistas que ponen tanto entusiasmo en la precariedad laboral y en pagar lo menos posible, que parecen topos del populismo, animadores encubiertos de quienes quieren derribar el sistema. Y, con estos aliados tan potentes, es posible que lo consigan.