• Viernes, 24 de Noviembre de 2017

Valientes

Hay lugares en el mundo donde ejercer el periodismo ces asunto de valientes

Hay lugares en el mundo donde ejercer el periodismo ces asunto de valientes. México sin ir mas lejos, donde hay que tener mucho coraje para atreverse a contar la verdad si esa verdad tiene que ver con “los narcos” y con las cloacas del Poder. La última víctima ha sido Javier Valdez. A ustedes su nombre no les dice nada pero para quienes nos dedicamos a este oficio, el nombre de Javier Valdez era sinónimo de periodismo serio, de alguien que solo se casaba con la verdad, y precisamente por contar la verdad ha perdido la vida. Sí, hay que ser muy valiente y tener un amor absoluto hacia este viejo oficio de contar cosas, para jugarse la vida como Javier Valdez y tantos otros periodistas mejicanos que han sido asesinados en una calle cualquiera de cualquier Estado mejicano.
Periodistas como Valdez son los que engrandecen el periodismo. Viajo con cierta frecuencia a México y admiro a tantos y tantos compañeros que están en primera línea jugándose la vida por contar lo que sucede sin importarles enfrentarse a los “carteles” o a los poderosos que arropan a estos “cárteles”. Las cifras de periodistas perseguidos y asesinados crecen año a año. Ya sea en manos de los talibanes, de los “carteles”, en los conflictos bélicos, o víctimas de las “manos negras” de los poderosos, por ejemplo Venezuela, Turquía etc, lo cierto es que ser periodista en algunos lugares del mundo es tener asegurada una bala. Y quizá México es hoy uno de los lugares más peligrosos para ejercer el oficio de contar. Javier Valdez lo sabía, y aún así no renuncio nunca a dejar de investigar los “cárteles”, a señalar a los narcos. Al hacerlo se jugaba la vida pero aún sabiéndolo creía que merecía la pena porque era la manera de apostar porque algún día su país fuera capaz de librarse de semejante lacra. Les confieso que me sobrecoge el valor de muchos de mis compañeros periodistas mejicanos. Cuando miro a mi alrededor contemplo que aquí los que ejercemos el periodismo lo más que podemos perder es el puesto de trabajo y con ello “la muerte civil” pero no la vida. Porque en realidad los periodistas no les terminan de gustar a los poderosos que nos ven unos como un mal irremediable, otros asumen el periodismo critico con resignación. Javier Valdez uno de los mejores periodistas ha sido asesinado porque era un hombre comprometido con la verdad, y para eso en Méjico y en tantos otros lugares, hay que ser muy pero que muy valiente.
En realidad es tan viejo como el mundo lo de matar al mensajero.