• Viernes, 24 de Noviembre de 2017

Los problemas de Erdogan

El Parlamento Europeo ha instado a los gobernantes de la Unión Europea

El Parlamento Europeo ha instado a los gobernantes de la Unión Europea a que frene la pretensión de Turquía de formar parte de la Unión.
Por si fuera poco la canciller alemana, Angela Merkel, que tiene muchas posibilidades de ganar las próximas elecciones según auguran las encuestas, en su programa electoral se compromete a no dar paso a Turquía como miembro de la Unión Europea.
Merkel viene ganando el pulso que desde hace meses le esta echando el presidente Erdogan. El presidente turco pretende poder dar mítines en Alemania ya que allí viven miles de turcos. La canciller se niega en redondo a esta pretensión de Erdogan.
Pero más allá de estas diferencias lo cierto es que Turquía no cumple los requisitos mínimos para formar parte de la Unión Europea. En Turquía no se respetan los derechos humanos, se encarcela a los opositores de Erdogan y no hay libertad de prensa. Además el extraño intento de golpe contra Erdogan le ha servido a este para encarcelar desde funcionarios, a militares, jueces, periodistas, estudiantes...Por otra parte, la islamización del país es un hecho que aleja a Turquía de la herencia de Kemal Atatürk que concibió un estado laico en su afán de acercarlo a Europa.
Pero los problemas de Erdogan no vienen solo de Alemania o de la Unión Europea. Por primera vez se vislumbra en Turquía un líder de la oposición capaz de hacer frente a Recep Tayyip Erdogan.
Kemal Kilicdaroglu, es el líder de CHP, el partido socialdemócrata turco, el hombre que ha organizado La Marcha por la Justicia desde Ankara a Estambul para denunciar la situación que vive su país.
Miles de personas les han secundado alineándose junto a él para denunciar el régimen personalista de Erdogan donde no hay libertad de prensa, se encarcela a los opositores, y donde el miedo se ha instalado en la sociedad.
Sin duda Turquía es un país clave para el difícil equilibrio de la zona, pero Erdogan no es ni mucho menos un socio fiable a pesar de formar parte de la OTAN. Más bien Turquía se está convirtiendo en un dolor de cabeza para las cancillerías europeas.
Un país que quiere formar parte de la UE tiene que cumplir con las más elementales reglas de la democracia y desafortunadamente el gobierno de Erdogan es el responsable de que Turquía no cumpla esos requisitos imprescindibles.
La Marcha por la Justicia sin duda va a marcar un antes y un después. En definitiva lo que está en juego es un a Turquía plenamente democrática o la Turquía de Erdogan.