• Viernes, 24 de Noviembre de 2017

El papel de Junqueras

Oriol Junqueras es un consumado artista del “tartufismo”.

Oriol Junqueras es un consumado artista del “tartufismo”. De ademanes contenidos, habla lo justo en voz baja y meliflua. Es ese tipo de personas que tiran la piedra y esconden la mano. Y es que como vicepresidente de la Generalitat ha sido el “motor” de todo el disparate que se ha vivido. En realidad este drama comenzó a escribirlo Artur Mas, y en su desenlace además de Puigdemont y la CUP, ha ayudado de manera especial Ezquerra.
Sí, Puigdemont ha dado la cara y sin duda es el principal responsable pero detrás de él ha estado Junqueras moviendo los hiloso. En los últimos días hemos conocido distintas versiones sobre porqué Puigdemont estuvo a punto de convocar elecciones el pasado viernes y finalmente no lo hizo.
Algunas de las personas que estuvieron en los aledaños de las negociaciones han ido deslizando retazos de información y curiosamente hay una coincidencia general: Puigdemont estaba casi convencido de que la mejor salida era convocar elecciones, pero Junqueras se lo impidió. ¿Que como lo hizo? Pues logrando que Puigdemont se asustara al comprobar su soledad ante esa decisión. En realidad Junqueras quiere “heredar” a Puigdemont y toda su estrategia ha ido en esa dirección.
Naturalmente si Puigdemont fuera un político consistente habría tomado la decisión de convocar elecciones. Pero todo hay que decirlo, tampoco a él le pedía el cuerpo convocarlas. Algunos creen ver en Oriol Junqueras una especie de Maquiavelo moderno. Yo discrepo, por más que Maquiavelo se inspirara en un rey aragonés, Fernando de Aragón, para componer el personaje de El Príncipe. Ya le gustaría a Oriol Junqueras parecerse en lo más mínimo a aquel Fernando de Aragón casado con Isabel de Castilla, que tampoco le andaba a la zaga en cuanto a maquiavelismo se refiere.
Y a quienes le describen como un “vaticanista”, un tipo curil, la verdad es que para ello le “manca fineza” como diría cualquier italiano. Lo que sí es cierto es que es capaz de envolver hasta los más listos con sus ademanes sinuosos. La vicepresidente Sáenz de Santamaría es un ejemplo.
En cualquier caso en este drama que se está viviendo en Cataluña el copyright también le pertenece además de a Puigdmeont y a tantos otros a Oriol Junqueras que ya se debe de estar frotando las manos pensando que si sigue jugando bien sus cartas puede convertirse en el Muy Honorable President de la Generalitat. Salvo, claro está, que la Justicia diga lo contrario.