• Viernes, 24 de Noviembre de 2017

El franquismo y hoy

en estos momentos en que está en juego la convivencia

en estos momentos en que está en juego la convivencia, la solidaridad y la fraternidad entre hombres y pueblos de España (lo mejor y más auténtico de lo que disponemos en la ardua tarea de gobernarnos y ser gobernables); ahora que ha hablado el rey es obligado afirmar, alto y claro, basándonos en la experiencia que da la atenta observación del quehacer y discurrir político y democrático de este país, que el franquismo no se prolonga en el Rey, tal  y como sostienen algunos dirigentes, sino en los nacionalismos, especialmente en el vasco y el catalán, por su marcado sesgo secesionista.
El rey tal y como marca la Constitución no entraña peligro para esos elementales lazos de concordia que señalo. Por el contrario, la constante tensión de los nacionalistas, sí. Unas veces a través de la violencia y otras con su continua presión sobre los gobiernos centrales, han ido pervirtiendo la esencia de la democracia y forzando los límites de la legalidad.
Y si no se ha denunciado y tenido la contestación social que merecen, es porque han sabido hacer de sus territorios feudos y del conjunto de los ciudadanos súbditos, cuando no rehenes. Responsabilidad que recae sobre los gobiernos democráticos y, especialmente, sobre una izquierda que pese a contar con legitimidad para combatir sus ideales, contrarios a todas luces a sus principios ideológicos, donde no se han mimetizado, los ha animado y respetado en todos sus excesos.