• Sábado, 25 de Noviembre de 2017

Precio y valor

No hace mucho preguntábamos aquí cuánto valía un parlamentario o, dicho de otro  modo, cuál era el precio pagado por el presidente Rajoy

No hace mucho preguntábamos aquí cuánto valía un parlamentario o, dicho de otro  modo, cuál era el precio pagado por el presidente Rajoy para cuadrar la cuentas en su compromiso con la ciudadanía. 
O sea la redacción de los presupuestos. Ahora, un querido amigo y compañero nos pone en la balanza el precio de unos y el valor de otros. Hagamos cuentas: Galicia cuenta con 23 asientos en el Parlamento nacional de los que doce son del PP, seis del PSOE y cinco de “En marea”. 
¿Cómo nos fue en el reparto  de la España igualitaria…? No hace falta hacer las cuentas. Llega con una palabra, mal. En el País Vasco los seis parlamentarios del Partido Nacionalista Vasco, pusieron en valor su precio y arrasaron. 
El diputado número 176, de un pequeño grupo nacionalista canario, valoró su voto en un alto precio y ¡bingo! Lo consiguió. Ahí tienen ustedes la diferencia de precio y valor o, la gran injusticia como se  demuestra con el escaso valor que tiene nuestra autonomía donde la mayoría es del PP –el doble de votos que el PNV – que nos da poco precio…y menos aprecio, 
También nos habla de precio y valor un fiscal del Supremo, Manuel Dolz Lago, al criticar con dureza la decisión de archivar la causa “del caso Monbus” pues “no es coherente ni lógico que el Supremo no considerase excesivo el precio de los regalos a dirigentes políticos, ya que era mucho más del importe equivalente al salario mínimo profesional…”(sic.) 
Recordarán el caso: el gran jefe de Monbus regaló cajas de vino a ilustres políticos, entre otros  el que fue ministro con el PSOE, José Blanco;  el presidente del grupo de senadores del PP, José Manuel Barreiro y el presidente de la Xunta, Alberto Feijóo (a este, concretamente,  seis cajas de Vega Sicilia por valor de más de dos mil trescientos euros) regalos que  los jueces declararon que se trataba de prácticas habituales (ya saben: practique la elegancia social del regalo dicen desde El Corte). 
La jueza Pilar de Lara elevó la causa al Supremo con el resultado ya conocido (no pasa nada, coño, es Navidad)  y –antes de conocerse dicha  sentencia–, don Alberto nos contaba el final del asunto por  medio de la opinión de un fiscal, al que –por lo contado hasta aquí–, pone colorado el fiscal del Supremo.  ¡Otra vez el vejo asunto de precio y valor! Y que barato es el  precio de  algunos…