• Domingo, 17 de Diciembre de 2017

No estamos para bromas

Seguro que ya saben que unos cómicos le gastaron

Seguro que ya saben que unos cómicos le gastaron una broma a la ministra de la guerra, la señora Cospedal, que además complementa su trabajo diario con su puesto de número tres en el PP y que es más conocida por el finiquito en diferido a Bárcenas.
Pues sí; se hacían pasar por espías letones y le confirmaban que Rusia estaba detrás de la campaña en favor de Puigdemont. ¿Echamos unas risas…?.Pues vale, que el tiempo no está para bromas.
Y es que ya nos anuncian esos expertos que el Gobierno de Mariano tiene de escuderos que hay que suprimir las pagas extras a los jubilados y rebajar la pensión máxima. Curiosamente el consejo llega luego de la sugerencia de complementar la pensión con un seguro privado. 
Y si todavía le queda el cuerpo para “jarana”, escuche lo que dijo la secretaria de Estado de Economía: “Hasta ahora las pensiones no han perdido poder adquisitivo”.
Como chiste es malo, como amenaza una indecencia y como mentira casi un delito, pues desde las cuentas oficiales mientras las pensiones crecieron un 0,25 por ciento el coste de la vida subió entre un 11 al 13 por ciento desde el inicio de la crisis.
Por si la número dos de economía (¿dónde la ficharon?) no lo sabe mientras las eléctricas ganaron cuatro mil trescientos millones el recibo de la luz subió casi un 13 por ciento. O tiene poca luces, señora, o nos engaña a conciencia.
Pero, ya puesto a contar mentiras, vamos con otro capítulo de verdades como puños: según denunció en el Congreso la Asociación de Inspectores del Banco de España, la banca privada “domina” al propio Banco de España, pues no ha existido control sobre lo que algunos llaman crisis bancaria y otros estafa, ya que, el siempre negado rescate,   les supuso un beneficio de más de sesenta mil millones (lo cuenta “Expansión”)
Otro chiste: el reprobado (por dos veces ¿no?) ministro de Exteriores (cuanto más “fuera” mejor), le dijo a los belgas que muchos presos y muchos españoles quisieran estar en nuestras magníficas celdas.
¿No estaría pensando en sus compañeros señalados con el dedo en el caso Gürtel? Y es que, como cuenta el chiste, los políticos no volverán a las aulas (por eso no se hacen colegios) y como estamos comprobando (Gürtel, Lezo, Púnica, etc.) sí a las cárceles.
Lo que hay que aguantar, compañeros, y no estamos para bromas.